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Wolfgang de Ratisbona, Santo
Wolfgang de Ratisbona, Santo

Obispo de Ratisbona

Octubre 31




Etimológicamente significa “que camina como el lobo”. Viene de la lengua alemana.


El aliento fundamental del creyente en todo tiempo y lugar lo constituye la oración. Si no se alimenta de ella se parece a un cielo sin sol o a un jardín sin bellas flores.


La vida de este joven comenzó en el año 937 hasta que murió en Peppingen (Austria) el 31 de octubre del 994.


Cuando en la vida hay personas que les molesta el nombre que le han puesto, él, sin embargo, se lo agradeció a sus padres. Y con gracia les decía:" Sólo que yo corro detrás de las ovejas para alimentarlas y no para matarlas".


Comenzó su trabajo como profesor. Pero este trabajo, aunque bello y lindo, no le llenaba. Por eso pidió entrar en los Benedictinos.


En sus sueños juveniles llevaba impresa la imagen de ser misionero en Hungría. No era el mejor momento, ya que los húngaros habrían sufrido una derrota con los alemanes.


A su vuelta de Hungría, lo nombraron obispo de Ratisbona. Fue un obispo apostólico, lleno del celo de Dios por sus fieles. Mostraba ante ellos una santidad viva y un amor que no conoce límites.


Logró, mediante su ejemplo, transformar la diócesis y al mismo clero.


Tenía tiempo para todo. El mismo se encargó de la formación del futuro emperador san Enrique II.


Por su parte era amable e indulgente con todos, sobre todo con los que más merecían estas dos cualidades de su rica personalidad.


Cayó enfermo en Peppingen, cerca de Linz mientras hacía una visita pastoral a esa parte de la diócesis. Lo llevaron, a petición suya, al altar para que le diesen la Unción de los Enfermos. La muchedumbre se agolpaba para verlo. El clero quería impedirlo. Entonces les dijo:" Dejad queme vean morir y que Dios nos dé a todos su misericordia".


¡Felicidades a quien lleve este nombre!



Nació en el siglo VII en Irlanda.

Hermano de San Fursey y San Ultan. Viajó con ellos desde Irlanda a Inglaterra donde realizaron labores misioneras, y establecieron un monasterio cerca de Yarmouth.


Abad de la comunidad en Cnoberesburg, Suffolk por el año 640, una casa fundada por su hermano Fursey.


Durante una guerra entre los Mercians y los Anglosajones en el 650 la casa fue destruida, los hermanos asesinados, capturados o dispersados.


Foillan rescató a sus hermanos, recuperó las reliquias no destuidas, los libros y ornamentos litúrgicos de la casa, y viajó a Francia.


Él y sus hermanos fueron acogidas con beneplácito y apoyados en su labor evangelizadora por el rey Clodoveo II.


Foillan fundó un monasterio en Fosses, diócesis de Lieja, en el año 653 en las tierras donadas por San Itta de Nivelles y Santa Gertrudis de Nivelles.


Fue electo abad de este monasterio, como referencia podemos indicar que a sus alrededores creció a la moderna ciudad de Le Roeulx, Bélgica.


Fue también capellán y director espiritual en la casa fundada por Santa Gertrudis.


Predicador popular y pastor dedicado a su pueblo, murió asesinado junto con tres compañeros por unos bandidos que los atacaron en uno de sus viajes.


Su hermano sobreviviente, Saint Ultan, tomó el cargo de abad de Fosses.



Domingo Collins nació hacia 1566 en la ciudad de Youghal, del condado de Cork, en Irlanda.

Tendría unos veinte años cuando partió para Francia. Allí decidió seguir la carrera militar, en la que tanto se distinguió que rápidamente es promovido al rango de capitán.


En 1598 hace una nueva opción de vida ingresando en la Compañía de Jesús en Santiago de Compostela, donde pronuncia su profesión perpetua como Hermano Coadjutor.


Vuelve a Irlanda en 1601, pero el 17 de junio de 1602 lo hacen prisionero los ingleses, que en vano forcejean por hacerle renegar de su fe. Condenado a muerte, fue ahorcado el 31 de octubre de 1602 en Youghal, ciudad donde había nacido.


Juan Pablo II lo beatificó, juntamente con otros dieciséis mártires irlandeses, el 27 de septiembre de 1992.


Los otros beatificados fueron:

Patrick O’Healy, Obispo de Mayo, 31 agosto

Conn O’Rourke, Sacerdote de los Frailes Menores, 31 agosto

Matthew Lambert, Laico,

Robert Meyler, Laico,

Edward Cheevers, Laico,

Patrick Cavanagh, Laico,

Dermot O’Hurley, Obispo de Cashel

Margaret Ball nata Bermingham, Laica

Maurice Mac Kenraghty, Sacerdote de la diocesis de Limerick

Conor O’Devany, Obispo de Down y Connor

Patrick O’Loughran, Sacerdote de la diocesis de Armagh

Francis Taylor, Laico

Peter Higgins, Sacerdote dominico

Terence Albert O’Brien, Obispo de Emly, domenico

John Kearney, Sacerdote de los Frailes Menores

William Tirry, Sacerdote agustino



Fue inicialmente sacerdote diocesano, ejercía el ministerio de párroco quizás en Cesena en Romagna.

Aproximadamente cuando tenía cuarenta años dejó todo para ser un seguidor de San Francisco de Asís y entrar en la naciente Orden de Frailes Menores.


El Beato Cristóbal ejerció su apostolado entre los leprosos y es distinguido por la austeridad de su vida.


San Francisco lo envió a que predicara en Francia contra algunos herejes. Fundó varios conventos franciscanos, el primero de ellos fue el de Chaors en Guyenne una región al sur de Francia. Le pertence el gran mérito de ser capaz de extender la orden franciscana por las Galias.


Murió en 1272, en Cahors, de Aquitania, posiblemente ya centenario.


Su veneración fue ratificada en 1905.











Marcelo, Santo
Marcelo, Santo

Mártir

Octubre 30






Se conservan actas con bastantes rasgos de historicidad.


Marcelo es un Centurión que, según parece, pertenecía a la Legio VII Gemina y el lugar de los hechos bien pudo ser la ciudad de León.


Su proceso tuvo lugar en dos pasos: primero en España, ante el presidente o gobernador Fortunato (28 de Julio del 298) y en Tánger el definitivo, ante Aurelio Agricolano (30 de Octubre del mismo año).


Fortunato envió a Agricolano el siguiente texto causa del juicio contra Marcelo: "Manilio Fortunato a Agricolano, su señor, salud. En el felicísimo día en que en todo el orbe celebramos solemnemente el cumpleaños de nuestros señores augustos césares, señor Aurelio Agricolano, Marcelo, centurión ordinario, como si se hubiese vuelto loco, se quitó espontáneamente el cinto militar y arrojó la espada y el bastón de centurión delante de las tropas de nuestros señores".


Ante Fortunato, Marcelo explica su actitud diciendo que era cristiano y no podía militar en más ejército que en el de Jesucristo, hijo de Dios omnipotente.


Fortunato, ante un hecho de tanta gravedad, creyó necesario notificarlo a los emperadores y césares y enviar a Marcelo para que lo juzgase su superior, el viceprefecto Agricolano. En Tánger, y ante Agricolano, se lee a Marcelo el acta de acusación, que él confirma y acepta, por lo que es condenado a la decapitación.


La historia es así de escueta a la distancia de casi dieciocho siglos.


La leyenda -no necesariamente falsa- abunda en algunos detalles que, si bien no son necesarios para el esclarecimiento del hecho, sí lo explicita, o al menos lo sublima para estímulo de los cristianos. Así, se añade la puntualización de que se trataba de un acto oficial y solemne en que toda la tropa militar estaba dispuesta para ofrecer sacrificios a los dioses paganos e invocar su protección sobre el Emperador.


Los descreídos probablemente aseveren que un acto así es propio de un loco; sí, una locura. Perder la vida... por nada. Ya lo dijo también el jefe romano.


Los cobardes, con su ánimo pusilánime, probablemente afirmen que Marcelo hizo el tonto; en fin, que algunas veces, en situaciones delicadas, es preciso contemporizar cuando los tiempos vienen así, que hay que saber adaptarse y que... lo importante es creer en Dios.


Los fanáticos, dejándose llevar de la temeridad impulsiva que los caracteriza, quizá digan que un hombre con fe, en una situación como esa, debía haberse liado a sablazos con los jefes y con los demás soldados. Fue... un miserable blando.


La Iglesia ve en Marcelo... a un mártir.




Estaba un día enfermo y le llevó el enfermero la comida a la cama con un mandato de parte del Padre Superior: «que se coma todo el plato». Cuando regresa el enfermero, le encuentra deshaciendo el plato y comiéndolo pulverizado. El santo se impuso a sí mismo una obediencia ciega; se exigió a sí mismo tanto que uno de los padres le dijo un buen día «que obedecía a lo asno».

Nació en Segovia en el año 1533, segundo de los once hijos del matrimonio formado por Diego Rodríguez y María Gómez que vivían del comercio de paños.


Su niñez y juventud estuvieron ligadas a la Compañía de Jesús.


A la muerte de su padre se encarga de sacar adelante el negocio familiar, pero su incompetencia es notable para el negocio de los paños.


Contrae matrimonio con María Juárez con quien tiene dos hijos. Pero la mala fortuna parece que le persigue: muere uno de sus hijos y su mujer y el negocio va de mal en peor; luego fallece su otro hijo y su madre. Alonso se ha quedado solo.


Se produce entonces una crisis fuerte que resuelve con confesión general y con el deseo de comenzar una nueva vida tomando un impresionante ritmo interior de trato con Dios y que mantiene por seis años. Cede a sus hermanos sus bienes y marcha a Valencia en 1569 con el propósito de ingresar en la Compañía; pero no contaba con insalvables obstáculos: su edad, la falta de estudios y escasa salud.


Trabaja entonces en comercio y de ayo.


Por fin es admitido en el Colegio Monte Sión en el año 1571; desde el año 1572 ocupa el cargo de portero hasta el 1610 que hacen casi cuarenta años.


Es considerado en la Compañía como modelo para los hermanos legos por su ejercicio permanente para lograr auténtica familiaridad con Dios, por su obediencia absoluta y por su amor y deseo de tribulación.


Este humilde y santo portero fue durante su vida un foco radiante de espiritualidad de la que se beneficiaron tanto los superiores que le trataron como los novicios con los que tuvo contacto; un ejemplo representativo está en San Pedro Claver, el apóstol de los esclavos.


Con sus cartas ejerce un verdadero magisterio. Su lenguaje es sencillo y el popular de la época, pero logra páginas de singular belleza al tratar temas de mayor entusiasmo. La santidad que describe en sus escritos no es aprendida en los libros, es fruto de su experiencia espiritual.


Fue canonizado por el papa León XIII junto con san Pedro Claver.

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Bienvenida Bolani, Santa
Bienvenida Bolani, Santa

Virgen

Octubre 29




Etimológicamente significa “ acogedora”. Viene de la lengua latina.


Los cristianos que van tomando conciencia a fondo de su compromiso por el Evangelio, se sitúan en el corazón de la misma Iglesia, no para vanagloriarse de nada, sino para ofrecer la esencia de la vida creyente, amor.


Esta chica virgen nació en Cividale en 1225 y murió en la misma ciudad italiana en el 1292.

Entró muy joven el convento de las Terciarias Dominicas. La finalidad de su entrega total al Señor fue ofrecer amor a torrentes pasare lo que pasare.


Y bien pronto tuvo ocasión de manifestar este amor. Cuando más brillaba por sus virtudes y sus sacrificios, le vino una enfermedad por la cual perdió toda movilidad.


No obstante su fe inquebrantable en el Señor y su especial devoción a su fundador santo Domingo, logró milagrosamente la curación de su mal.


Concibió la idea de que lo quedara de vida, lo emplearía en la contemplación y en el sacrificio absoluto de sí misma.


Y nadie crea que los santos no sienten tentaciones. Sí, igual que todo ser humano.


Ella las tuvo abundantes. El diablo no la dejaba tranquila, pero al mismo tiempo gozaba de la bendición de Dios.


Se le apareció la Virgen varias veces. Las hermanas de la Orden y la gente del pueblo se quedaban encantadas al verla siempre feliz y sonriente. Era la admiración de todos.


A los 38 años murió. La sepultaron en la misma iglesia de los Dominicos.


Dad la fama de su santidad, Clemente XIII confirmó que se le diera culto.


¡Felicidades a quien lleve este nombre!




Etimológicamente significa “mensajero”. Viene de la lengua griega.

Hay creyente mediocres por cuya cara se refleja una gran tristeza. Y no debería ser así. Si se lo pensaran en serio, caerían en la cuenta de que no están muy cerca de Cristo.


Este joven sonriente porque centró su vida en Cristo y en los otros, se hizo capuchino para predicar el anuncio de la Buena Nueva a todos.


Nacido en 1669 en el seno de una familia pobre pero rica en virtudes y en dones religiosos, educaron muy bien a su hijo.


La historia de su vocación es muy curiosa. A los 18 años pidió entrar en los Capuchinos y le dieron el permiso.


Le acuciaban muchas dudas. Por eso tuvo que hacer la experiencia del noviciado dos veces. Dejó el hábito porque quería vivir en casa como sus hermanos y sus padres.


Sin embargo, su corazón joven estaba inquieto porque lo que Dios pensaba en sus designios sobre su persona eran distintos al resto de su familia.


Volvió a pedir su entrada en el convento por tercera vez. Como alguien que quería llegar cuanto antes a la santidad, pidió, tras sus estudios, ordenarse de sacerdote en la antigua catedral de Cassano Jonio, Italia.


Los superiores le dieron en seguida puestos de alta responsabilidad que desempeñó con eficacia y con acierto.


Tan bien dirigía a los hermanos en la Orden que todos el mundo el llamaba “El Angel de la paz”.


Pero la cualidad que más desarrolló fue . sin duda, la predicación. Llegó a ser el predicador y misionero más buscado en Italia del Sur.


Su vida fue una representación viva de Jesús. Sabía de memoria la Biblia.


El 30 de octubre de 1739 agotado de tanto trabajo apostólico, subió al cielo. Sus restos son objeto de mucha veneración.


¡Felicidades a quien lleve este nombre!



Nacido en Limerick, a los 21 años ingresó a la Orden Dominica, fue enviado a España donde recibe la orden sacerdotal.

Retornó a Irlanda, donde en 1647 es nombrado Opispo y se le designa para la sede de Emly, trabajó con empeño en favor de los afectados por la peste, pero, bajo el régimen de Oliver Cromwell, fue detenido por los soldados y conducido al patíbulo en odio a la fe católica (1651).


Juan Pablo II lo beatificó, juntamente con otros dieciséis mártires irlandeses, el 27 de septiembre de 1992.


Los otros beatificados fueron:

Patrick O’Healy, Obispo de Mayo, 31 agosto

Conn O’Rourke, Sacerdote de los Frailes Menores, 31 agosto

Matthew Lambert, Laico,

Robert Meyler, Laico,

Edward Cheevers, Laico,

Patrick Cavanagh, Laico,

Dermot O’Hurley, Obispo de Cashel

Margaret Ball nata Bermingham, Laica

Maurice Mac Kenraghty, Sacerdote de la diocesis de Limerick

Conor O’Devany, Obispo de Down y Connor

Patrick O’Loughran, Sacerdote de la diocesis de Armagh

Francis Taylor, Laico

Peter Higgins, Sacerdote dominico

Domingo Collins, Jesuita

John Kearney, Sacerdote de los Frailes Menores

William Tirry, Sacerdote agustino











Judas Tadeo y Simón Santos
Judas Tadeo y Simón Santos

Octubre 28




Etimológicamente significa “honrado, alabanza”. Y Simón = “Dios le oye”. Vienen de la lengua hebrea.


Hoy se celebra en toda la Iglesia universal la fiesta de estos dos apóstoles del Evangelio.

Simón pertenecía al grupo formado en Israel. Se llamaban los “zelotes”. Su fin era trabajar duramente contra la invasión romana en su país. Sin embargo, la escucha de la palabra de Cristo fue para él el descubrimiento a la universalidad del amor de Dios.


Judas se ha convertido en un de los santos más populares por los favores que concede a la gente en lo concerniente a la búsqueda de trabajo.

Esta devoción la vivió ya en su vida la santa Brígida. Se puede leer en su libro “Las revelaciones” el profundo respeto y devoción por este apóstol del siglo I de nuestra era.


¿Por qué razón celebran la fiesta el mismo día?


La cosa es muy sencilla. Cuenta la tradición que los dos iban siempre juntos en su rico y fecundo apostolado. El Señor lo llamó para completar el número de los doce apóstoles, encargados de ser los continuadores de la obra de Jesús en el mundo.


Se le llama Tadeo para distinguirlo del otro Judas Iscariote que traicionó, vendió al Señor por treinta monedas de plata y después se ahorcó.


San Judas escribió poco. Tan sólo una Carta suya se encuentra en la Biblia. La finalidad de su escrito era una crítica severa contra los gnósticos, una herejía que separa lo físico de lo espiritual. Lo físico o corporal es malo, y el espiritual es el bueno. Y los dos provienen mediante emanaciones del mismo Dios.


Su Carta termina con estas palabras:" Sea gloria eterna a nuestro Señor Jesucristo, que es capaz de conservarnos libres de pecados, y sin mancha en el alma y con gran alegría".


Los dos murieron martirizados de forma cruel.


¡Felicidades a quienes lleven este nombre!




Mártir

Octubre 28




Etimológicamente significa “entrega al Señor” o “señora”. Viene de la lengua griega y persa.


Hay creyentes en este tercer milenio que se avergüenzan de anunciar el Evangelio. Se va a casa de alguien y se habla de todo menos de Dios,. Si acaso sale el tema de la Iglesia es siempre para criticarla. Y habría que decirles: ¿No hace nada nuevo y bueno?


La joven Cirila, al contrario del nombre masculino del que hay varios santos, fue una creyente del siglo III, martirizada por amor a Cristo, por confesar su fe incondicional al que da sentido a la vida.


Hay dos Cirilas en el calendario. Una de ellas celebra su onomástica el 5 de junio.


Era una cristiana de Cirene, Libia. Durante la persecución de Maximino, hacia el año 300, le obligaron a ofrecer el incienso a los dioses paganos.


Al negarse con rotundidad, ella misma cogió el fuego y, en lugar de encender el incienso, serró el puño y se quemó.


Esto fue tan sólo el comienzo de una serie de torturas horribles.


La segunda joven que lleva este nombre es la que se conmemora hoy. Era una santa del siglo III. La martirizaron con su madre por el simple hecho de ser cristianas.


Hay una leyenda que tuvo una amplia difusión . En ella se cuenta que los padres paganos quisieron casarla. Ella respondió – como tantas otras vírgenes – que su esposo era mucho más rico y noble.


Se trataba de aquel Jesucristo que muchos paganos no conocían. Fue gracias a Cirila cómo fueron adhiriéndose a su vida y doctrina.


Le hubiera sido muy fácil quemar incienso a los dioses. Total, ¿qué más da con tal de salvar el pellejo?


Pero ese gesto hubiera supuesto, ante los sacerdotes y autoridades, la apostasía de su fe.


¡Felicidades a quien lleve este nombre!




Octubre 28




Etimológicamente significa “fiel”. Viene de la lengua latina.


Dice Miqueas: “Estoy alerta aguardando al Señor, mi Dios y salvador. Si me siento en tinieblas, el Señor es mi luz”.


Hay en Como una bella iglesia románica, con ábside y cúpula, dedica a este santo.


Fidel fue mártir en los primeros siglos. Y aunque su fama sea muy grande, las noticias existentes acerca de su vida, no son muy abundantes que digamos.


Probablemente fue un misionero cristiano, enviado por el obispo de Milán a las orillas del lago, que todavía estaba habitado por paganos.


Este obispo milanes era san Materno, del siglo III.


Fidel predicó el Evangelio a los paganos que adoraban a sus numerosos dioses.


Hay otra tradición que dice que era de las Legiones imperiales.


Se hizo un desertor al convertirse al cristianismo. Eran los tiempos en que Diocleciano publicó los primeros edictos contra los seguidores de Jesucristo.


Lo arrestaron en Como, fue enjuiciado y condenado a muerte.


Después de su muerte, surgieron numerosas historias acerca de su vida, obra y milagros.


Hay narraciones que hablan de que la tumba de san Fidel está en Como, en alguno de sus extremos.


Lo cierto es que antes del año mil, las reliquias de san Fidel se llevaron a Como a la iglesia de santa Eufemia. En 1572 san Carlos Borromeo se llevó los restos a Milán.


¡Felicidades a quien lleve este nombre!



Es el más joven del grupo de mártires dominicos en China.

Nació en Écija, Sevilla, el 2 de octubre de 1713, y en esta ciudad se hizo religioso en 1730, en el Convento de San Pablo.


Impulsado por un ferviente espíritu misionero en 1735 ya estaba en Filipinas y recibe el sacerdocio en Manila. Llegó a China en 1738. Pocos años después, en 1746, fue apresado y, después de grandes sufrimientos, muere ahorcado el 28 de octubre de 1748, siendo después quemado su cuerpo.


Era religioso de gran piedad y espíritu penitencial. Fue beatificado por León XIII el 14 de mayo de 1893 y canonizado por Juan Pablo II el 1 de Octubre de 2000.


Para ver más sobre los 120 mártires en China haz "click" AQUI



Nació en Hueneja (Granada) el 4 de diciembre 1695. A los 18 años tomó el hábito de la Orden de los Predicadores en el Convento de Santa Cruz la Real de Granada.

En 1725 llega a Filipinas y en 1738 a China, donde fue misionero durante más de 20 años.


Ya en la prisión, le llega el nombramiento de obispo titular de Tipasa y coadjutor del Vicario Apostólico de Fukien, Pedro Sans, pero no pudo recibir la consagración episcopal.


Muere por asfixia, y luego su cadáver fue quemado, el 25 de octubre de 1748. Se conservaron algunas reliquias suyas. Tuvo gran austeridad, devoción al rosario y fervor misionero. Fue beatificado por León XIII el 14 de mayo de 1893 y canonizado por Juan Pablo II el 1 de octubre del 2000.


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Nació en Hinojosa (Teruel) en septiembre de 1691 y recibió el hábito dominicano en Valencia.

A los 21 años, todavía no era sacerdote, viaja para Manila, Filipinas, en 1712 y en 1715 entra en China, donde ejerció el apostolado durante 33 años.


Para evitar mayores vejaciones a los cristianos por parte de los perseguidores que lo buscaban, por consejo del obispo Pedro Sans, se entregó en sus manos en 1746.


Muere el 28 de octubre 1748, como los otros compañeros, asfixiado y después su cuerpo quemado.


Era de una extraordinaria piedad y de gran eficacia apostólica. Fue beatificado León XIII el 14 de mayo de 1893 y canonizado por Juan Pablo II el 1 de octubre del 2000.


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Vicente, Sabina y Cristeta, Santos
Vicente, Sabina y Cristeta, Santos

Octubre 27




Vicente, Sabina y Cristeta son hermanos. Han nacido y viven en Talavera (Toledo). Los tres disfrutan de su juventud —Cristeta, casi niña- y, como en tantos hogares después del fallecimiento de los padres, hace cabeza Vicente que es el mayor.


Manda en el Imperio la tetrarquía hecha por Diocleciano con el fin de poner término a la decadencia que se viene arrastrando a lo largo del siglo III por las innumerables causas internas y por las rebeliones y amenazas cada vez más apremiantes en las fronteras. Diocleciano, augusto, reside en Nicomedia y ocupa la cumbre de la jerarquía; su césar Galerio reside en Sirmio y se ocupa de Oriente; Maximiano es el otro augusto que se establece en Milán, con su césar Constancio, en Tréveris, gobiernan Occidente.


El presidente en España es Daciano hombre cruel, bárbaro y perverso, que odia sin límites el nombre cristiano y que va dejando un riego de mártires en Barcelona y en Zaragoza. Llega a Toledo y sus colaboradores buscan en Talavera seguidores de Cristo.


Allí es conocido como tal Vicente, que se desvive por la ayuda al prójimo y es ejemplo de alegría, nobleza y rectitud.


Llevado a la presencia del Presidente, se repite el esquema clásico, en parte verídico y en parte parenético de las actas de los mártires. Halagos por parte del poderoso juez pagano con promesas fáciles, y, por parte del cristiano, profesiones de fe en el Dios que es Trinidad, en Jesucristo-Señor y en la vida eterna prometida. Amenazas de la autoridad que se muestra dispuesta a hacer cumplir de modo implacable las leyes y exposición tan larga como firme de las disposiciones a perder todo antes de la renuncia a la fe nutriente de su vida que hace el cristiano. De ahí se pasa al martirio descrito con tonos en parte dramáticos y en parte triunfales, con el añadido de algún hecho sobrenatural con el que se manifiesta la complacencia divina ante la fidelidad libre del fiel.


Bueno, pues el caso es que a Vicente lo condenan a muerte por su pertinacia en perseverar en la fe cristiana. Lo meten en la cárcel y, en espera de que se cumpla la sentencia, es visitado por sus dos hermanas que, entre llantos y confirmándole en su decisión de ser fiel a Jesucristo, le sugieren la posibilidad de una fuga con el fin de que, sin padres que les tutelen, siga él siendo su apoyo y valedor. La escapada se realiza, pero los soldados romanos los encuentran en la cercana Ávila donde son los tres martirizados, en el año 304.


El amor a Dios no supone una dejación, olvido o deserción de los nobles compromisos humanos. Vicente, aceptando los planes divinos hasta el martirio, hizo cuanto legítimamente estuvo de su parte para sacar adelante su compromiso familiar.




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