11/02/15

23:19

Por: . | Fuente: www.bisbatlleida.org

Sacerdote y Mártir

Martirologio Romano: En diversos lugares de la diócesis de Lleida (Lérida), España, Beatos Mariano Alcalá Pérez y 18 compañeros de la Orden de la Bienaventurada Virgen de las Mercedes, asesinados por odio a la fe. ( 1936-37)

Fecha de beatificación: 13 de octubre de 2013, durante el pontificado de S.S. Francisco.

Nació en Lorca, Murcia, el 24 de mayo de 1899, de Hilario y Teresa. El 28 inmediato fue bautizado con los nombres de Lorenzo, Manuel, Ángel y Torcuato del Sagrado Corazón de Jesús.

Era un niño angelical, de carácter suave, humildísimo. Y muy caritativo, no pudiendo sufrir que algún pobre se fuera de su casa sin algo. El dinero que le regalaban lo destinaba a la adquisición de imagencitas, convirtiendo su habitación en pequeña capilla; en la que, por las tardes, convocaba, a toque de campanilla, a sus familiares y las bordadoras del taller de una tía para rezar el rosario y algunas devociones; si alguna bordadora se abstenía, la corregía con gran celo. Organizaba procesiones domésticas. Se pasaba las horas muertas en las iglesias, sobre todo en su parroquia del Carmen. Decía y repetía que ansiaba ser religioso.

A los doce años, igualmente bueno y angelical, por consejo del maestro, tuvo que dejar la escuela para ayudar a su madre viuda, primero de aprendiz en un comercio, luego en la estación del ferrocarril; de todos era querido, a pesar de que frecuentemente llegara tarde al trabajo, pues cuando entraba en una iglesia, no encontraba el momento de salir. Sobre todo en las Semanas santas, no podíamos arrancarlo de la iglesia, dirá su cuñada Carmen. El cielo le deparó la suerte de ingresar de sacristán en las Mercedarias de Lorca; tenía encantadas a las monjas, pero viendo su clara vocación, la hermana Pilar le preparó el ingreso en la Orden. Ya era un hombre maduro, tan delicado que no toleraba frivolidades y niñerías. Un hermano suyo le regaló cincuenta pesetas para que fuera a los toros, mas él se compró una imagen, se lo tomó a mal el donante y, cogiendo la imagen, hizo ademán de estrellarla; el bueno de Lorenzo cayó desmayado, y al recobrar el sentido se puso a gritar: ¡Mi virgen, mi virgen! Jamás había ocasionado el menor disgusto a su madre, se le acomodaba en todo y se conformaba con muy poco en su vestir y comer.

El mismo día que recibió la admisión, el 15 de octubre de 1917, dejaba Lorca para viajar a Poyo, Pontevedra. Las amistades le proveyeron de ropas y viático; su madre, aunque resignada desde antiguo a su vocación, a última hora, llorando le pidió que no se fuera, mas él replicó: que Dios lo llamaba y no podía dejar de seguirle. En Poyo vistió el hábito el 31 de agosto de 1919 de manos del padre Enrique Saco y emitió los votos el 23 de septiembre de 1920. Cursó con notas muy dispares tres años de latín y dos de filosofía. Y en 1923 fue destinado a la viceprovincia de Valencia, recién restaurada.

Su recuerdo en Poyo quedó inolvidable. Como bien lo reviviría el padre Gumersindo Placer, que lo vio llegar joven, guapo, vistiendo galanamente una rica capa española y cubierto con sombrero flexible. Se mostró único por la tenacidad ante las dificultades, por su mimo en cuidar y adornar la capilla del postulantado, por su contagioso fervor ma­riano, por su conversación viva, por su carácter excelente, severo consigo y bondadoso para los demás. Era poeta, un poeta fácil, íntimo, de expre­siones cordiales en que vaciaba sus más profundos sentimientos. Tenía a punto su inspiración para las fiestas, las onomásticas. Gustaba de describir las semanas santas murcianas y lorquinas. Gozaba con las lecturas espirituales, las historias de la Orden. Cuando partió para la vicaría de Valencia, hubo duelo y pesar en el estudiantado de Poyo, dejando una estela de cariño que no se borró con los años. Supo vivir días llenos, mientras los demás nos mirábamos en él. Sufría por el estado en que dejó a su madre y, con deseo de consolarla, le escribió una carta con sangre de sus venas expresándole lo feliz que era en la vida religiosa.

En El Puig hizo la profesión solemne, sin saberse la fecha. En Orihuela fue ordenado presbítero el 18 de diciembre de 1926 por el obispo Francisco Javier Irastorza. Residió en el Colegio del Puig, encargado de los internos, muy querido por ellos pues jugaba con ellos y se comportaba sencilla y suavemente, sin perder nunca la calma. Pasó cinco años en el reformatorio de Menores de Godella, teniendo con los muchachos una gran empatía como buen pedagogo, amigo, sencillo, amado, respetado más por su bondad que por su autoridad. Se mantuvo siempre dócil, muy espiritual, mariano, humilde, casto, amable, paciente, bondadoso, sin maldad. Un místico en su compostura y recogimiento. Mas muy normal, pues en el convento era querido por todos, dirá su hermano José.

La República sacó a los Mercedarios del reformatorio de Godella, sin valorar el trabajo de rehabilitación de los delincuentes menores. Y fue enviado a Mallorca, llegando el 2 de mayo de 1931. El 29 de ese mismo julio se hizo examen, control conventual, de derecho, dogma y moral. El 9 de agosto salió para Barcelona. Mas el 21 de febrero de 1934 tornó, proveniente de Barcelona, predicaría los sermones del jueves santo y de la Soledad y cantaría el Exultet, el 8 de julio iba para Lorca. El 6 de marzo de 1935 fue a pasar tres meses con su madre, en Lorca, el padre Lorenzo Moreno. El 20 de mayo de 1936 el obispo de Cartagena Miguel de Santos prorrogaba para seis meses el permiso de residencia en la diócesis. Ayudaba como vicario primero en la parroquia de San Patricio y capellán del hospital y de las Hermanas de la Caridad, distinguiéndose, decía su párroco por su puntualidad, celo y fervor. Pero su anhelo era regresar al claustro. Le gustaba predicar, y los treinta y ocho sermones conservados, nos dicen de su estilo excesivamente florido y fuertemente afectivo, más adecuados a fomentar la moción de los corazones, que a prestar razones a la mente.

Carmelo Navarro nos recogió los recuerdos de aquellos días. Cómo se reunían cuatro amigos en una farmacia y se edificaban con la palabra del padre Lorenzo, sobre todo de su Orden, cuyo convento añoraba entrañablemente, y la Virgen de la Merced, a la que manifestaba un afecto tierno. Repugnaba hablar de política, y no quería decir si había votado, pues no quería que la gente dijese que los frailes interveníamos en política, que Dios sabía muy bien lo que convenía. Navarro agrega que enemigos personales no podía tener, pues era toda bondad y dulzura, sólo se le podía acusar de ser sacerdote.

Estallando el 18 de julio, se ocultó entre la familia sin perder la serenidad y celebrando en privado la Eucaristía. Los rojos lo tenían localizado, pero por el momento no lo molestaban. Se atrevió a visitar a un mandamás, antiguo amigo, que no lo recibió bien, y le espetó: -lo que tienes que hacer es asociarte al partido y ponerte a trabajar aunque sea en las calles. -Trabajar no me importa –dijo el Fraile- pero asociarme jamás lo haré, porque está el comunismo prohibido por la Iglesia.

Se apercibió que era cuestión de días, pero no se escondió aunque se lo propusiera la familia. Con gran resignación y paciencia, como los mártires, dirá su hermana Antonia. Su estado de ánimo era tal que hacía todo por Dios y vivía sólo para Dios, no se le notó jamás debilidad ni miedo de morir, se dejó llevar como un manso cordero sin ofrecer resistencia añadirá su sobrino Hilario. Sí lamentaba los trastornos que ocasionaba a la familia. Rezaba el breviario y, con los suyos, el rosario. El sacerdote Emilio García asegura que al principio de la revolución tenía gran valor, después viendo que no lo martirizaban se achicó, mas llegada la hora, recuperó un valor extraordinario; asegura que no había honor más grande que el de ser mártir. Una señora, rica y buena, por mediación de Jacinto Monteverde le ofreció su casa en el campo como escondite, lo consultó con la familia, y decidió no aceptar para no dar motivo de habladurías estando solo en casa con una señora. Aquella misma noche, del 3 al 4 de noviembre de 1936, se presentaron en la casa materna cuatro hombres, acababa de acostarse cuando oyó aporrear la puerta de la casa y abrirla violentamente. Los milicianos vienen por ti, hijo de mi corazón, dijo la madre. Presionado por los suyos tenía ya el pie en una ventana para huir, pero se contuvo y se entregó. Empezaron los interrogatorios: -Por qué no te has escondido, le dijeron. –Porque no creo haber cometido ningún delito y porque acordaron los del comité no meterse conmigo, replicó él. Al verlo marchar, su madre se desmayó, quiso volver él, pero no le dejaron. Lo llevaron a pie hasta el cuartel de los milicianos, donde le preguntaron por la custodia de San Mateo, dijo no saber nada y lo soltaron.

Regresaba a su casa, al volver una esquina cayeron sobre él, lo detuvieron. El cabecilla Avelino Navarro le ordenó subir a un automóvil, como a manso cordero, lo llevaron Avelino, Jesús Chuecos (alias El Rondín), José Ayala (El Che) y Miguel Cánovas (El Tempranillo). Partieron hacia la carretera de Caravaca. Llegados al llamado Coto minero, le hicieron bajar, y, para hacerle blasfemar, con ferocidad, le cortaron las orejas, lo acuchillaron, le arrancaron trozos de carne, le machacaron el cerebro a culetazos, le hicieron sentar en el brocal del pozo y realizaron varias descargas de fusil y de pistola sobre él, y, aún vivo, lo arrojaron en el pozo de azufre, siguieron disparando y, cuando se fueron seguían oyéndose los lamentos del ejecutado. Su última palabra fue: ¡viva Cristo rey! Era la noche del 3 al 4 de noviembre. Antes de la masacre había bendecido y perdonado a sus carniceros, contará el chofer, que pondera su serenidad. Hilario anduvo investigando, sin conseguir información pero al día siguiente los rumores le llevaron al Coto minero, allí encontró huellas de asesinato, su boina, acribillada por los disparos, con parte de la masa encefálica y el breviario ensangrentado, que no pensó en recoger.

En aquel mismo lugar fueron asesinados otros cinco hermanos de La Salle y el párroco de San Jaime. Luego de la Guerra se hizo todo lo posible para encontrar los restos de los cinco mártires, pero no se consiguió porque el pozo estaba inundado de agua y de gas.

Este grupo de mártires está integrado por:

1. MARIANO ALCALÁ PÉREZ, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 11 Mayo 1867 en Andorra, Teruel (España)
martirio: 15 Septiembre 1936 en Andorra, Teruel (España)

2. TOMÁS CARBONELL MIQUEL, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 20 Diciembre 1888 en Jijona, Alicante (España)
martirio: 25 Julio 1936 en Lleida (España)

3. FRANCISCO GARGALLO GASCÓN, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 24 Febrero 1872 en Castellote, Teruel (España)
martirio: 07 Agosto 1936 en Muniesa, Teruel (España)

4. MANUEL SANCHO AGUILAR, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 16 Enero 1874 en Castellote, Teruel (España)
martirio: 07 Agosto 1936 en Muniesa, Teruel (España)

5. MARIANO PINA TURÓN, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 13 Atril 1867 en Híjar, Teruel (España)
martirio: 08 Agosto 1936 en Muniesa, Teruel (España)

6. PEDRO ESTEBAN HERNÁNDEZ, religioso mercedario profeso
nacimiento: 27 Julo 1869 en Híjar, Teruel (España)
martirio: 01 Septiembre 1936 en "Mas de los Sidricos", Híjar, Teruel (España)

7. ANTONIO LAHOZ GAN, religioso mercedario profeso
nacimiento: 22 Octubre 1858 en Híjar, Teruel (España)
martirio: 01 Septiembre 1936 en "Mas de los Sidricos", Híjar, Teruel (España)

8. JOSÉ TRALLERO LOU, religioso mercedario profeso
nacimiento: 28 Diciembre 1903 en Oliete, Teruel (España)
martirio: 05 Agosto 1936 en "Barranco del Agua", Estercurel, Teruel (España)

9. JAIME CODINA CASELLAS, religioso mercedario profeso
nacimiento: 03 Mayo 1901 en Aguilar de Segarra, Barcelona (España)
martirio: 05 Agosto 1936 en "Barranco del Agua", Estercurel, Teruel (España)

10. JOSEP REÑÉ PRENAFETA, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 15 June 1903 en Lleida (España)
martirio: 16 Agosto 1936 en Barcelona (España)

11. ANTONIO GONZÁLEZ PENÍN, religioso mercedario profeso
nacimiento: 01 Marzo 1864 en San Salvador de Rabal, Celanova, Orense (España)
martirio: 10 Agosto 1936 en Barcelona (España)

12. TOMÁS CAMPO MARÍN, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 23 Enero 1879 en Mahamud, Burgos (España)
martirio: 20 Agosto 1936 en Lleida (España)

13. FRANCESC LLAGOSTERA BONET, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 30 Agosto 1883 en Valls, Tarragona (España)
martirio: 20 Agosto 1936 en Lleida (España)

14. SERAPIO SANZ IRANZO, religioso mercedario profeso
nacimiento: 01 Octubre 1879 en Muniesa, Teruel (España)
martirio: 20 Agosto 1936 en Lleida (España)

15. ENRIC MORANTE CHIC, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 23 Septiembre 1896 en Lleida (España)
martirio: 25 Julio 1936 en Lleida (España)

16. JESÚS EDUARD MASSANET FLAQUER, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 16 Enero1899 en Capdepera, Islas Baleares (España)
martirio: 25 Julo 1936 en Lleida (España)

17. AMANCIO MARÍN MÍNGUEZ, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 26 Marzo 1908 en Celada del Camino, Burgos (España)
martirio: 26 Julo 1936 en Binéfar, Huesca (España)

18. LORENZO MORENO NICOLÁS, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 24 Marzo 1899 en Lorca, Murcia (España)
martirio: 03 Noviembre 1936 en Lorca, Murcia (España)

19. FRANCESC MITJÁ i MITJÁ, religioso mercedario profeso
nacimiento: 26 June 1864 en Arbucias, Girona (España)
martirio: Enero 1937 en Ivorra, Lleida (España)

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Por: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid

Laico

Martirologio Romano: En Linares (España), Beaato Manuel Lozano Garrido, laico, escritor y periodista, que desde su silla de ruedas, a la que llegó a causa de una parálisis progresiva, se dedicaba a ser cristiano y testimonio de fe ( 1971).

Fecha de beatificación: 12 de junio de 2010 durante el pontificado de S.S. Benedicto XVI.

Breve Biografía

Nació en Linares (Jaén) el 9 de agosto de 1920. En el año 1931 inició sus estudios de Bachillerato e ingresó como socio Junior en el recién creado centro de Jóvenes de Acción Católica. Aquellos años fueron para Lolo algo así como una prolongada vigilia, en la que los tres pilares “piedad, estudio y acción” fueron las armas que le prepararon para la gran prueba. En el Centro de Juventud fe Acción Católica fue incluido en un grupo de futuros dirigentes.

Era consciente del riesgo que suponían en los tiempos azarosos de la guerra civil sus actividades, en especial la distribución de la Eucaristía a los enfermos. El 13 de febrero de 1938 fue encarcelado durante tres meses. Ya antes de terminar la guerra aparecen los síntomas de una enfermedad reumática que le iría impidiendo progresivamente los movimientos.

Tras acabar la guerra retoma sus estudios y su actividad apostólica. En 1939 fue nombrado vicesecretario general de su Centro de Juventud de Acción Católica.

Comienza a colaborar en unas emisiones de radio. El avance lento pero progresivo de su enfermedad no le impidió ejercer una intensa actividad intelectual y literaria: dirigió la revista “cruzada, publicó varios libros (El primero “El sillón de ruedas” en 1961) y artículos.

Era consciente de que su misión era dar testimonio de que sus dolores y sufrimientos podían ser soportables. Escribió sobre su amor a la Virgen, sobre la oración y la Eucaristía. Vivió con gozo la convocatoria del Concilio Vaticano II.

El 3 de noviembre de 1971 entregó su alma a Dios.

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Por: O. C. Moreno | Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina04

Simón Ballachi entró a servir a Dios como hermano lego en el convento de los dominicos de Rímini, su ciudad natal, a los veintiséis años de edad.

Como si la humildad de su estado no bastase, Simón se mortificaba aún más al ofrecerse para ejecutar los trabajos más bajos y al disciplinarse con una cadena de hierro.

Ofrecía todos sus sufrimientos por la conversión de los pecadores.

Se dice que el demonio se le aparecía y le hacía sufrir mucho.

Simón estaba encargado del huerto. Tenía predilección por las almas infantiles y solía recorrer las calles con una cruz en la mano, para llamar a los niños al catecismo.

A los cincuenta y siete años quedó ciego y así vivió doce más. En los últimos años tuvo que guardar cama. Soportó esas pruebas con valor y alegría.

Dios le premió con el don de milagros, y el pueblo le veneró como santo en cuanto murió. Su culto fue confirmado en 1821.

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Nació Martín el 8 de diciembre de 1579, hijo de un importante hidalgo y de una mulata, en Lima (Perú). Martín comenzó a familiarizarse con el bien retribuido oficio de barbero, que en aquella época era bastante más que sacar dientes, extraer muelas o hacer sangrías. Martín supo hacerse un experto por pasar como ayudante de un excelente médico español. De ello comenzó a vivir y su trabajo le permitió ayudar de modo eficaz a los pobres que no podían pagarle. Por su barbería pasarán igual labriegos que soldados, irán a buscar alivio tanto caballeros como corregidores. Pero lo que hace ejemplar a su vida no es sólo la repercusión social de un trabajo humanitario bien hecho. Más es el ejercicio heroico y continuado de la caridad que dimana del amor a Jesucristo, a Santa María. Por el ejercicio de su trabajo y por su sensibilidad hacia la religión tuvo contacto con los monjes del convento dominico del Rosario donde pidió la admisión como donado para pasar luego a hermano. De todas la virtudes que poseía Martín de Porres sobresalía la humildad, siempre puso a los demás por delante de sus propias necesidades. En una ocasión el convento tuvo serios apuros económicos y el Prior se vio en la necesidad de vender algunos objetos, ante esto, Martín de Porres se ofreció a ser vendido como esclavo para remediar la crisis. Murió tal día como hoy en 1639.

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En Urgel, en la región hispánica de Cataluña, san Ermengol o Ermengaudo, obispo, uno de los preclaros pastores que se cuidaron de restablecer la Iglesia en las tierras rescatadas del yugo de los sarracenos. Construyó un puente poniendo los materiales y su mano de obra, pero, resbalándose de lo alto, murió entre las piedras por fractura del cráneo.

Hermanos Franciscanos

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