04/16/20

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Por: . | Fuente: Enciclopedia Católica

Sacerdote y Mártir

Martirologio Romano: En Londres, en Inglaterra, beato Enrique Heath, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que bajo el rey Carlos I, por la sola razón de su sacerdocio, fue entregado al verdugo en Tyburn. ( 1643)

También es conocido como: Beato Pablo de Santa Magdalena.

Fecha de beatificación: 22 de noviembre de 1987 por el Papa Juan Pablo II, junto a otros 84 mártires de Inglaterra y Gales.

Breve Biografía

El Beato Enrique nació en 1599 en Peterborough, Inglaterra. Su padre fue John Heath cabeza de una familia anglicana, fue bautizado en la local iglesia de San Juan el 16 de diciembre de 1599.

Estudió en el Corpus Christi College, en Cambridge, recibiendo la licenciatura en 1621 y fue nombrado bibliotecario de la universidad. Aquí tuvo acceso a libros relativos a la controversia anglicano-católica, leyéndolos llegó al convencimiento de que la verdad estaba de parte del catolicismo, iniciando así su proceso de conversión.

En 1622 fue recibido en la Iglesia Católica Romana por George Muscott, y, después de una corta estancia en el Colegio Inglés de Douai , entró en el convento franciscano de San Buenaventura que en 1625, tomando el nombre de Pablo de Santa Magdalena.

A principios de 1643, con mucho trabajo obtuvo permiso para ir de misión a Inglaterra y cruzó de Dunkerque (Francia) a Dover (Inglaterra) disfrazado de marinero. Un caballero alemán pagó su pasaje y le ofreció más dinero para el viaje, pero, siguiendo el espíritu de San Francisco, Heath se negó y prefirió ir a pie de Dover a Londres.

En la misma noche de su llegada, mientras él descansaba en el umbral de una puerta, el dueño de la casa lo denunció como ladrón. Algunos documentos encontrados en la gorra delataban su religión y fue llevado a la prisión de Compter. Al día siguiente fue llevado ante el alcalde, y, confesando que era sacerdote, fue enviado a Newgate . Poco después fue examinado por una comisión parlamentaria, y volvió a confesar su sacerdocio. Fue acusado finalmente en el marco la "Ley contra los jesuitas, sacerdotes de seminario y otras similares personas desobedientes" de 1585, por ser sacerdote católico y presentarse en el reino de la reina Isabel. Durante su reclusión ejercía el ministerio de la reconciliación al punto que en el mismo carro que lo trasladó al lugar de ejecución en Tyburn ha reconciliado a uno de los criminales que fueron ejecutados junto a él. Se le permitió colgar hasta morir.


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Por: . | Fuente: santiebeati.it

Mártires

Martirologio Romano: En Persia, pasión de san Simeón Bar Sabas, obispo de Seleucia y Ctesifonte, que, por orden del rey persa Sapor II, fue detenido y cargado de cadenas por negarse a adorar el sol y seguir proclamando a Jesucristo libre y valientemente. Encarcelado junto con más de cien cristianos, obispos, presbíteros y de otros órdenes eclesiásticos, fue sometido a torturas, y el Viernes Santo de la Pasión del Señor, ante sus ojos y mientras les exhortaba, todos sus compañeros fueron decapitados, como él mismo lo fue en último lugar. ( 341)

Martirologio Romano: También conmemoración de muchos mártires que, tras la muerte de san Simeón, en todo el territorio de Persia, e igualmente bajo el rey Sapor II, fueron degollados por causa del nombre de Cristo, entre ellos san Ustazades, eunuco del palacio real y padrino del mismo rey, que durante el primer ímpetu de la persecución sufrió el martirio en el palacio de Artajerjes, hermano de Sapor, en la provincia de Adiabena. ( 341)

Breve Biografía

San Simeón, llamado "Bar Sabas" que significa "hijo del batanero", fue nombrado obispo (Catholicos) de Seleucia-Ctesifonte, en Persia, a raíz del cese del obispo anterior en el 324. Simeón, sin embargo, pronto fue relegado a la función de asistente, debido a la falta de confirmación de la sentencia de destitución, se desconoce comenzó a ejercer realmente como obispo titular. Cuando en el 340 el rey persa Sapor II restableció la feroz persecución contra los cristianos, no dudó en elevar los impuestos al doble y declarar el cierre de todos los lugares de culto. Tomando nota de la pobreza de la mayoría de la gente, Simeón se negó a recoger el dinero requerido, por lo que fue detenido.

Conducido luego ante al rey, se negó a postrarse ante él o adorar al dios sol, esto fue un pretexto para que las autoridades lo encarcelaran, y junto a él a un centenar de personas. Simeón logró reconquistar a la fe cristiana a Ustazades, eunuco de la sala real además de educador del propio soberano, quien luego también padeció el martirio.

Simeón, junto con el centenar de compañeros (obispos, sacerdotes y miembros de diversas órdenes religiosas), estuvieron largo tiempo en prisión, hasta que finalmente —después de ver degollar ante sus ojos a todos sus hermanos en la fe y la prisión, a los que animaba con gran ardor— fue decapitado.

En ediciones anteriores de Martirologio Romano se mencionaban explícitamente los nombres de algunos de los compañeros en el martirio de Simeón: los sacerdotes Abdhaykla y Hananya, y el oficial real Pusayk. Simeón es puesto cuál cabeza del grupo de mártires en el Breviario Sirio del año 412, así como en el nuevo Martirologio Romano que pone su memoria el 17 de abril.

En la misma fecha del calendario católico dedica una mención especial a Ustazades, que con muchos otros cristianos en todas las regiones de Persia sufrieron el martirio por orden del rey Sapor II. Tal suerte le toco al santo preceptor en la habitación de Artaserse, hermano del mismo soberano, en la provincia de Abiadena, cuando arreció el primero frenesí de la persecución.

Reproducido con autorización de Santiebeati.it

responsable de la traducción: Xavier Villalta

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Por: . | Fuente: SilencioBlanco.org

Mártires

Martirologio Romano: En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, santos mártires Elías, presbítero, ya anciano, y Pablo e Isidoro, monjes jóvenes, que por su fe cristiana perecieron en la persecución llevada a cabo por los sarracenos. ( 856)
San Elías natural de la provincia de Lusitania, hombre temeroso de Dios por lo que se dedicó al servicio de la Iglesia y al fin vino a ser sacerdote. Vivía en Córdoba al tiempo que la tiranía sarracena llenaba de santos el cielo y a la ciudad: de honra con tan altos intercesores.

Determinó entregar su vida al Creador defendiendo su doctrina, ya tal fin concertó tan notabilísima empresa con dos jóvenes de santa vida y loables costumbres, monjes ambos llamados Pablo e Isidoro, con los cuales se presentó al juez, quien oída su profesión de fe, los mandó al momento decapitar en el lugar acostumbrado, junto a las puertas de Palacio el día 17 de abril del año 856.

Sus cuerpos fueron primero clavados en patíbulos para escarmiento de los cristianos y después arrojados al río, de donde los fieles con gran diligencia sacaron algunas reliquias que repartieron según costumbre, por las diversas Iglesias de la ciudad.

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17:17

SAN ANICETO I

PAPA Y MÁRTIR



Las noticias que tenemos sobre su vida son pocas. Es el duodécimo sucesor de san Pedro; fue papa entre san Pío I y san Sotero; rigió a la Iglesia por el tiempo que duran once años- desde el 155 al 166- y era originario de Emesa, en Siria.

Las circunstancias en las que trabajó vienen dadas por la situación social, política, económica y cultural de la época. En el siglo II se utilizaba el griego como lengua cultual; los papas suelen ser provenientes de familias humildes del pueblo; ser elegido para ese servicio era elección para el martirio (hasta el siglo IV todos los papas dieron su vida por la fe).


El cuidado o servicio a los hermanos tenía que ser intenso, sacrificado, valiente, generoso y muy exigente pero lleno de bondad. Los discípulos de Jesús que aumentaban cada día llevaban aún una existencia precaria aún en los períodos de paz. Incluso con los Antoninos, la muerte para el cristiano podía estar detrás de cualquier acusación o acontecimiento; hasta el estoico Marco Aurelio pensó que la paciencia de los mártires cristianos era fanatismo.

Había que esforzarse en llevar a los paganos el misterio, porque el Reino era también para darlo a ellos. Fue preciso contrarrestar a los pensantes paganos listos que, con sarcasmo, ironía y calumnia, ridiculizaban el espíritu y vida de los cristianos. Por eso la fe se hizo, además, apología.

A los cuidados hacia fuera hay que añadir la atención primaria de la grey con los problemas que surgen desde dentro. Ya pululaban por doquier versiones cristianas de fe que no coincidían con el genuino modelo y era preciso mantener a cualquier precio la pureza de la fe recibida. Esa era la situación del complejo sistema que luego se llamó gnosticismo -se tienen por cristianos y enseñan el secreto conocimiento de lo divino, reciben influencias platónicas y de religiones dualistas persas, forman grupos cerrados, niegan la muerte expiatoria de Jesús y rechazan la resurrección del cuerpo terrenal-. Marción era gnóstico, vivió en Roma y en tiempo del papa Aniceto; decía que había dos principios: el bueno era Dios y el espíritu maléfico creó el mundo, la materia y el cuerpo; se hizo rico con negocios navieros; hacía estrago entre los cristianos sembrando confusión y negando el valor del cuerpo con su rigorismo extremo.

En estos cuidados discurrió la vida de Aniceto.

Hubo un asunto peculiar que merece comentario. Policarpo viene a Roma para tratar con el papa un tema serio. Él fue en su tiempo discípulo directo de san Juan, el apóstol joven, y ahora es el obispo de Esmirna. Con sus ochenta y cinco años quiere dejar acordada la fecha de la principal fiesta cristiana. Los de Oriente siguen la tradición joánica, mientras que los de Occidente siguen la tradición de Pedro. No llegaron a ponerse de acuerdo. Es una cuestión -la de la Pascua- que tardará en resolverse hasta el concilio de Nicea. Pero se despiden en comunión sin romper la unidad ni quebrantar la caridad ¡Todo un ejemplo!

No hay datos explícitos y concluyentes sobre el lugar y modo de su tránsito. El Liber Pontificalis -aunque empleando una expresión extraña por lo inusual- lo coloca entre los mártires; luego, la tradición constante de los martirologios habla de martirio y señala la fecha del 17 de abril, aunque no es unánime. En lo referente al lugar de su enterramiento, se señala en cementerio de san Calixto, donde con frecuencia se enterró a los papas.


La reliquia de su cabeza fue entregada al arzobispo de Munich, Minucio, en el año 1590, y se venera en la iglesia que rigen los jesuitas en la ciudad. Los restos reposan en el sarcófago que soporta el altar Mayor -el que consagró el cardenal Merry del Val en 1910- de la capilla del Pontificio Colegio Español de Roma; fueron traslados al que entonces era palacio renacentista de los duques de Altemps, en el año 1604. Por eso, en la bóveda está pintada, entre guirnaldas barrocas y múltiples amorcillos, la apoteosis de san Aniceto, con capa desplegada y ascendiendo al cielo.

Hermanos Franciscanos

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