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Mártires de Pozuelo de Alarcón

Martirologio Romano: En Pozuelo de Alarcón, Madrid, España, beatos Juan Antonio Pérez Mayo, Francisco Polvorinos Gómez, Manuel Gutiérrez Martín, Cecilio Vega Domínguez, Juan Pedro Cotillo Fernández, Justo González Lorente, Pascual Aláez Medina, sacerdotes profesos de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, y Cándido Castán San José, laico, casado, muertos en tiempos de la Guerra Civil por defender el nombre de Cristo ( 1936).

Fecha de beatificación: 17 de diciembre de 2011, junto a otros 15 mártires, durante el pontificado de S.S. Benedicto XVI

Breve Biografía


Juan Antonio Pérez Mayo nació en Santa Marina del Rey (León) en 1907. Ingresa en el Juniorado de los misioneros oblatos, pasa al Noviciado y hace su primera profesión religiosa en 1927 en el noviciado de Urnieta (Guipúzcoa). Después cursó sus estudios eclesiásticos en Roma, donde hizo su Oblación perpetua en 1930 y recibió así mismo allí la ordenación sacerdotal en 1932. Doctor en Filosofía y Licenciado en Teología. Terminados sus estudios en Roma, vuelve a España y fue destinado en el año de 1934 a la Comunidad de Las Arenas (Vizcaya). Al año siguiente, en 1935, fue enviado al Escolasticado de Pozuelo (Madrid) como Profesor de Filosofía.

Era apasionado y pletórico de vida, vehemente, contagiaba fácilmente su entusiasmo. Dominaba la Filosofía y se ganó pronto la estima y aprecio de sus alumnos.

El 22 de julio de 1936 fue detenido con todos sus hermanos de Comunidad y hecho prisionero en el mismo Convento. Dos días más tarde, en la madrugada del 24 de julio, fue sacado del propio Convento con otros seis Oblatos más, estudiantes todos, y con el padre de familia y militante católico Cándido Castán San José, encarcelado en el Convento oblato con algunos seglares más. Fueron martirizados esa misma noche en la Casa de Campo, lugar situado entre Pozuelo de Alarcón y Madrid.

Francisco Polvorinos Gómez nació en Calaveras de Arriba, término municipal de Almanza (León), en el seno de una familia de humildes campesinos y pastores en 1910. Tras llamar en vano a diversos institutos religiosos, se le abrieron por fin las puertas del juniorado de los Oblatos cuando ya tenía 16 años.

Su sobrino, Elías Pacho, destaca en él una intensa vida de fe y dice que era una persona muy piadosa, que vivía intensamente la vocación religiosa. Pone de relieve su amor a la Iglesia, manifestado expresamente en el pueblo durante las vacaciones, con una frase que se hizo familiar en su pueblo: “La Iglesia siempre será perseguida, pero nunca vencida”. Se corrobora esta apreciación con el juicio de sus formadores: “Hombre piadoso, cumplidor de la Regla, franco con sus superiores, cuidadoso de su vocación e interesado por las obras de la Congregación. Su lema: Hacer el bien sin hacer ruido”.

Otro sobrino, Alberto Pacho testifica: “Desde que fue detenido hasta la madruga del 24 de julio (cuando fue ejecutado), aparte las vejaciones a que fue sometida toda la comunidad, sospecho que, lo mismo que a los demás compañeros, le someterían por lo menos a desprecios y malos tratos. Tengo entendido que en el poco tiempo que estuvieron detenidos en el convento de Pozuelo, llevaban una vida intensamente espiritual. Recibió la Eucaristía, que, en su caso y el de sus compañeros, fue como el Viático, cuando decidieron consumir la Eucaristía para evitar profanaciones. Todo esto lo sé por referencias de los supervivientes.

En la madrugada del 24 de julio de 1936, los milicianos leyeron la lista de siete nombres de Oblatos, entre los que incluyeron a mi tío...”.

Manuel Gutiérrez Martín nació en Fresno del Río (Palencia) en el seno de una familia de labradores modestosen 1913. Ingresó en los Misioneros oblatos de la Inmaculada. Había terminado el 3º de teología. Era Subdiácono y esperaba ser ordenado sacerdote después de algunos meses.

Manuel era un hombre dotado de talento, equilibrado, con buena memoria. En los exámenes, resultados casi siempre brillantes. Gusto para la música vocal y dotado de buena voz. Como virtudes, dicen de él que era dócil, sumiso y franco con sus superiores, afable con los otros, consciente de los propios defectos y empeñado en la lucha por superarlos. Amante de su vocación y de su nueva familia, la Congregación de los Misioneros Oblatos. Buen compañero, fiel cumplidor de la Regla, con espíritu comunitario. Sus compañeros veían en él un joven con cualidades oratorias y con muchos recursos para convertirse en un verdadero actor. Pero subrayan sobre todo su vida de piedad y su espíritu abierto y abnegado.

Cecilio Vega Domínguez nació en 1913 en Villamor de Órbigo (León) en el seno de una familia de humildes labradores que vivían del trabajo en el campo. Cecilio comenzó el noviciado como Misionero oblato en 1930. El día 15 del año siguiente hace su primera oblación y pasa a Pozuelo para cursar los estudios eclesiásticos. En 1934 hace su Oblación perpetua y se inicia en las órdenes menores (actuales ministerios). Era subdiácono y estaba ya a las puertas del diaconado y del sacerdocio.

A lo largo de su corta vida, se destaca en Cecilio su constancia y tesón ante las dificultades que iba encontrando en los estudios, entre otras causas, por un accidente desafortunado en el trabajo agrícola, que le ocasionó la pérdida de un ojo. Hombre de buen corazón, dócil, noble, piadoso y franco. De buen espíritu en la convivencia con los demás.

También él, al igual que Manuel Gutiérrez, tras dos días de incertidumbre, ansiedad y vejaciones en su propio convento, es “sacado” de su propio domicilio en la noche del 24 de julio de 1936 y fusilado de madrugada en la Casa de Campo.

Juan Pedro Cotillo Fernández nació en 1914 en Siero de la Reina (León), en el seno de una familia de agricultores. Ingresó como Misionero Oblato de María Inmaculada. Era un religioso humilde y tenaz, siempre dispuesto a ayudar a los demás. Su aspiración era seguir las huellas de otros misioneros oblatos de su pueblo como el P. José Vega Riaño que también murió mártir.

Durante los años de estudio le diagnosticaron algunas complicaciones cardíacas, pero el médico le garantizó que podrían curarse con un poco de atención. En el momento de su captura el P. José Vega intervino en su favor diciendo: “¡No prendais a este muchacho, está enfermo del corazón!” y ellos le replicaron: “Para lo que le vamos hacer, está suficientemente bien”. Era una clara respuesta que revelaba el fin que le esperaba.

Justo González Lorente nació en 1915 en Villaverde de Arcayos (León). En 1927 ingresa en el seminario menor de los Misioneros Oblatos de Urnieta (Guipúzcoa) y en 1932 comienza el noviciado en Las Arenas (Vizcaya). Hace su primera oblación temporal el 15 de agosto del año siguiente. Pasa a Pozuelo para proseguir los estudios llevando con gran rigor su formación intelectual y espiritual. Parecía algo tímido y sentimental; pero era alegre, servicial y amigo de todos. Al terminar el primer año de teología se disponía a hacer su oblación de por vida. Tenía gran ilusión por ser misionero.

El 22 de julio de 1936 las circunstancias van a cambiar la ruta de sus sueños. Fue detenido con toda la comunidad oblata en el mismo convento, que quedó aquel mismo día convertido en prisión.

Pascual Aláez Medina nació en 1917 en Villaverde de Arcayos (León). En 1929 entra en el seminario de los Misioneros Oblatos en Urnieta (Guipúzcoa) donde cursará los estudios secundarios. En 1934 pasa al noviciado de Las Arenas (Vizcaya) y hace su primera oblación temporal en 1935, y acto seguido pasa a Pozuelo de Alarcón para comenzar los estudios eclesiásticos. Terminado el primer curso de filosofía y tras un retiro de tres días, renueva sus votos el 16 de julio de 1936. Le caracterizaba un espíritu alegre, animoso, bondadoso y confiado. Nunca se sintió capaz de hacer mal a nadie y no se imaginaba que alguien pudiera hacerlo.

Cándido Castán San José nació en Benifayó (Valencia) el 5 de agosto de 1894.Era un padre de familia que desde hacía varios años vivía con su esposa y sus hijos en Pozuelo de Alarcón en la colonia de San José.

Empleado de ferrocarriles de la Compañía del Norte de España, había estudiado bachillerato en el colegio de los Hnos. del Sagrado Corazón en Miranda de Ebro, donde había sido destinado su padre como Jefe de Estación. Después hizo estudios espe­ciales relativos a materiales ferroviarios. En 1936 prestaba sus servicios en dicha Compañía como empleado principal. Tenía dos hijos, Teresa de 15 años y José María de 8.

Cristiano coherente, militante católico, era a la sazón Presidente de la Confederación Nacional de Obreros Católicos. Presidente así mismo de los Ferroviarios Católicos, sección de Madrid-Norte y afiliado a la Adoración Nocturna. ¿Cómo se unió al "martirologio oblato"?Porque fue sacado de su casa y recluido, junto con otros seglares católicos, en el convento de los Misioneros Oblatos, provisionalmente convertido en prisión, y asesinado con el primer grupo de Oblatos. Entre sus descendientes, tiene un nieto sacerdote y una nieta religiosa.

Detención y martirio

El día 18 de julio sufre en su domicilio un primer registro, que nos describe vivencialmente su hija, testigo de visu: "Se presentaron en casa unos milicianos, so pretexto de encontrar armas, que, por supuesto, no existían… Cuando terminaron, le ordenaron que no se moviera de casa". Cuatro días más tarde, el 23 de julio hacia mediodía, fue obligado a abandonar su casa por un grupo de "milicianos del comité revolucionario de Pozuelo". Su hija Teresa fue testigo directo de su detención. Desde allí es conducido prisionero a la casa de los Misioneros Oblatos.

Recluido la noche del 23 de julio, es visitado por su esposa que le lleva comida y cena. En la noche del 23 al 24 de julio es sacado del convento con siete Oblatos y ejecutado junto con ellos en la Casa de Campo, parque situado entre Pozuelo y Madrid. Tenía 42 años.


El grupo de 23 mártires está integrado por:

1. FRANCISCO ESTEBAN LACAL, sacerdote profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 08 Febrero 1888 en Soria (España)
martirio: 28 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

2. FRANCISCO POLVORINOS GÓMEZ, clérigo profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 29 Enero 1910 en Calaveras de Arriba, León (España)
martirio: 24 Julio 1936 en Pozuelo de Alarcón, Madrid (España)

3. MANUEL GUTIÉRREZ MARTÍN, clérigo profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 01 Enero 1913 en Fresno del Río, Palencia (España)
martirio: 24 Julio 1936 en Pozuelo de Alarcón, Madrid (España)

4. CECILIO VEGA DOMÍNGUEZ, clérigo profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 08 Septiembre 1913 en Villamor de Obrigo, León (España)
martirio: 24 Julio 1936 en Pozuelo de Alarcón, Madrid (España)

5. JUAN PEDRO DEL COTILLO FERNÁNDEZ, clérigo profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 01 Mayo 1914 en Siero de la Reina, León (España)
martirio: 24 Julio 1936 en Pozuelo de Alarcón, Madrid (España)

6. JUSTO GONZÁLEZ LORENTE, clérigo profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 14 Octubre 1915 en Villaverde de Arcayos, León (España)
martirio: 24 Julio 1936 en Pozuelo de Alarcón, Madrid (España)

7. PASCUAL ALÁEZ MEDINA, clérigo profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 11 Mayo 1917 en Villaverde de Arcayos, León (España)
martirio: 24 Julio 1936 en Pozuelo de Alarcón, Madrid (España)

8. JOSÉ VEGA RIAÑO, sacerdote profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 19 Mayo 1904 en Siero de la Reina, León (España)
martirio: 07 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

9. SERVILIANO RIAÑO HERRERO, clérigo profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 20 Abril 1916 en Prioro, León (España)
martirio: 07 Noviembre 1936 en Soto de Aldovea, Torrejón de Ardoz, Madrid (España)

10. JUAN ANTONIO PÉREZ MAYO, sacerdote profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 19 Noviembre 1907 en Santa Marina del Rey, León (España)
martirio: 28 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

11. VICENTE BLANCO GUADILLA, sacerdote profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 03 Abril 1882 en Frómista, Palencia (España)
martirio: 28 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

12. GREGORIO ESCOBAR GARCÍA, sacerdote profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 12 Septiembre 1912 en Estella, Navarra (España)
martirio: 28 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

13. ÁNGEL FRANCISCO BOCOS HERNÁNDEZ, religioso profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 28 Enero 1883 en Ruijas-Valderrible, Santander (España)
martirio: 28 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

14. JUAN JOSÉ CABALLERO RODRÍGUEZ, clérigo profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 05 Marzo 1912 en Fuenlabrada de los Montes, Badajóz (España)
martirio: 28 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

15. JUSTO GIL PARDO, clérigo profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 18 Octubre 1910 en Lúquin, Navarra (España)
martirio: 28 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

16. MARCELINO SÁNCHEZ FERNÁNDEZ, religioso profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 30 Diciembre 1910 en Santa Marina del Rey, León (España)
martirio: 28 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

17. PUBLIO RODRÍGUEZ MOSLARES, clérigo profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 12 Noviembre 1912 en Tiedra, Valladolid (España)
martirio: 28 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

18. JOSÉ GUERRA ANDRÉS, clérigo profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 13 Noviembre 1914 en León (España)
martirio: 28 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

19. ELEUTERIO PRADO VILLAROEL, religioso profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 20 Febrero 1915 en Prioro, León (España)
martirio: 28 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

20. DANIEL GÓMEZ LUCAS, clérigo profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 10 Abril 1916 en Hacinas, Burgos (España)
martirio: 28 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

21. JUSTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, clérigo profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 02 Noviembre 1916 en Huelde, León (España)
martirio: 28 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

22. CLEMENTE RODRÍGUEZ TEJERINA, clérigo profeso, Misioneros Oblatos de María Inmaculada
nacimiento: 23 Julio 1918 en Santa Olaja de la Varga, León (España)
martirio: 28 Noviembre 1936 en Paracuellos de Jarama, Madrid (España)

23. CÁNDIDO CASTÁN SAN JOSÉ laico, de la arquidiócesis de Madrid, casado
nacimiento: 05 Agosto 1894 en Benifaió, Valencia (España)
martirio: 24 Julio 1936 en Pozuelo de Alarcón, Madrid (España)

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23:25

Por: Andrés Sánchez Sánchez y José Antonio Calvo Gómez | Fuente: Mártires de nuestro tiempo. Pasión y gloria de la Iglesia abulense || Religión en Libertad

Sacerdote y Mártir

Martirologio Romano: En Ávila, España, Beato José Máximo Moro Briz y cuatro compañeros sacerdotes, asesinados por odio a la fe ( 1936)

Fecha de beatificación: 13 de octubre de 2013, durante el pontificado de S.S. Francisco..

Jorge Moro, de Villavieja de Yeltes (Salamanca) y Fernanda Briz, de Santibáñez de Béjar (Salamanca) forjaron, en un hogar profundamente cristiano, el clima propicio para que creciera y se desarrollara la respuesta a la llamada vocacional de varios de sus hijos. Don Jorge fue maestro con un brillante historial de pedagogo en Santibáñez durante 48 años. Murió el 4 de octubre de 1933 en Ávila. El matrimonio engendró siete hijos: tres de ellos se entregaron a Dios; dos de ellos están a punto de ser elevados a los altares, por causa de su muerte martirial: el sacerdote don José Máximo y Sor Modesta, Hija de la Caridad. El tercero, don Santos, fue durante más de treinta años obispo de Ávila.

Don José Máximo Moro Briz

Nació el 29 de mayo de 1882 en Santibáñez de Béjar, provincia de Salamanca, y entonces diócesis de Ávila. Realiza sus estudios eclesiásticos en el seminario abulense, destacando, durante todos los cursos, por sus brillantes calificaciones. El Obispo dominico fray Máximo Fernández le ordenará el 24 de septiembre de 1910.

Antes de ser nombrado en 1926 párroco de Cebreros atendió varias parroquias: Santa Lucía en Gredos, Tormellas, Velayos, Navalonguilla, El Barco de Ávila. Su actividad pastoral en Cebreros, donde permanecerá durante 10 años, fue ejemplar e intensa.

Muy de mañana abría personalmente la iglesia. Y en ella hacía su prolongada oración. Su atención a los feligreses era constante, especialmente hacia los más necesitados y, con los enfermos. Durante varios años, dada la importancia de la parroquia de Cebreros, contó con la ayuda de un coadjutor: el Siervo de Dios Zacarías Cecilio Martín y Martín, desde 1928 a 1936.

El 22 de julio de 1936 recibe las primeras amenazas que ponen en serio peligro su vida. Pero será el 24 de julio, poco después del mediodía, cuando milicianos de la FAI (Federación Anarquista Ibérica), bien armados, asaltan la residencia del párroco. Don José es conducido a la plaza, junto a la iglesia. En la plaza está ya preparada una camioneta. Le obligan a subir y, en medio de insultos, emprenden la marcha. Él va dentro de la cabina, atrás más de 20 milicianos. Salen de Cebreros por la carretera en dirección al Tiemblo. Recorren pocos metros por dicha carretera. Tienen prisa por matar al sacerdote. Obligado a bajar de la camioneta es colocado junto a la cuneta. Le fallan las fuerza físicas y es sujetado por unos milicianos. Va a empezar el fusilamiento del Siervo de Dios.

Inesperadamente, un tiro encuentra blanco en uno de los propios milicianos con el consiguiente revuelo del grupo. La herida es mortal, don José que lo percibe le da la absolución, siendo éste su último acto sacerdotal.

Con rapidez y con mayor puntería, don José cae muerto. Serían casi las cuatro y media de la tarde. Sus últimas palabras fueron de perdón para sus mismos perseguidores.

El 28 de marzo de 2013 S.S. Francisco firmó el decreto reconociemdo el martirio de este grupo de mártires lo cual permitirá su próxima beatificación que se realizará, Dios mediante, el 27 de octubre de 2013.

Este grupo de mártires está integrado por:

1. JOSÉ MÁXIMO MORO BRIZ, sacerdote de la diócesis de Ávila
nacimiento: 29 Mayo 1882 en Santibáñez de Béjar, Salamanca (España)
martirio: 24 Julio 1936 en la Cebreros carretera, El Tiemblo, Ávila (España)

2. JOSÉ GARCÍA LIBRÁN, sacerdote de la diócesis de Ávila
nacimiento: 19 Agosto 1909 en Herreruela de Oropesa, Toledo (España)
martirio: 14 Agosto1936 en Pedro Bernardo, Ávila (España)

3. JUAN MESONERO HUERTA, sacerdote de la diócesis de Ávila
nacimiento: 12 Septiembre 1913 en Rágama, Salamanca (España)
martirio: 15 Agosto 1936 en Arenas de San Pedro, Ávila (España)

4. DAMIÁN GÓMEZ JIMÉNEZ, sacerdote de la diócesis de Ávila
nacimiento: 12 Febrero 1871 en Solana de Rioalmar, Ávila (España)
martirio: 19 Agosto 1936 en Puerto del Pico, Ávila (España)

5. AGUSTÍN BERMEJO MIRANDA, sacerdote de la diócesis de Ávila
nacimiento: 10 Abril 1904 en Puerto Castilla, Ávila (España)
martirio: 28 Agosto 1936 en El Barraco, Ávila (España)

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23:25

Por: . | Fuente: Hosjena.org || ReligionEnLibertad.com || DiocesisDeCordoba.com

Fundador de las Congregaciones Franciscanas
de Hermanas y Hermanos Hospitalarios de Jesús Nazareno

Martirologio Romano: En Córdoba, España, Beato Cristóbal de Santa Catalina, en el siglo Cristóbal Fernández Valladolid, sacerdote y fundador de las Congregaciones Hospitalarias de Jesús Nazareno. ( 1690)

Fecha de beatificación: 7 de abril de 2010, durante el ponfiricado de S.S. Francisco

El Padre Cristóbal de Santa Catalina 1638-1690 nace en el seno de una familia emeritense, Mérida (España), cristiana y labradora, el 25 de Julio de 1638 y muere el 24 de julio de 1690, en la misión heroica hospitalaria y pastoral de los enfermos del cólera, epidemia que diezmaba la ciudad cordobesa (España).

Educado en la Fe, la esperanza y la caridad Cristiana, creció en los valores del Evangelio y desarrolló su personalidad en las actitudes propias de los servidores de Dios y del prójimo necesitado.

De mente inteligente, siempre superior a su edad cronológica y de carácter alegre, bondadoso, paciente, dócil, fraterno, siempre con las manos abiertas, disponible para servir. Vive su infancia y su juventud motivado y misionado por Jesús Nazareno para poner su fuerza joven al servicio voluntario de las necesidades ajenas, tanto familiares como sociales, según los reclamos de la sociedad emeritense, que en aquel tiempo sufría las consecuencias de la guerra hispano portuguesa de 1640-1668, que ocasionaría la Independencia de Portugal.

Voluntario para servir al Señor en el altar como monaguillo y sacristán. Misionero voluntario en el único hospital emeritense que quedaba y que sufría la carencia de fuerza joven para atender a enfermos y heridos generados por la guerra, a quienes él veía como imágenes de Cristo doliente.

Misionero, cuando habiendo alcanzado entre muchas dificultades de tiempo y recursos, el estado sacerdotal, es enviado como ayudante de sacerdote castrense a los campos de batalla, para atender las necesidades espirituales y sanitarias de los sufridos soldados. Su primer biógrafo lo describe como “un ángel solícito por todos, en medio de los horrores de la guerra, siendo el consuelo universal de aquel tercio español”. Pues se arriesgaba por amor, hasta la misma línea de fuego.

Misionero cuando sacado con vida por la Divina Providencia, de grandes peligros, emboscadas y enfermedad gravísima que contrajo en la misión castrense, siente la nueva llamada del Señor y después de dura lucha deja su casa, su familia y su querida tierra y marcha al desierto cordobés donde Dios le llama.

Al desierto llega, enviado por el Señor para hacerle santo, “varón perfecto” capaz de renovar la vida eremítica de aquellos monjes, que por entonces estaba en decadencia. Con su ejemplo convirtió el eremos en morada de hombres de Dios. Su biógrafo dice: “El Señor sacó de Extremadura al P. Cristóbal y lo trajo al desierto, para que convertido, renovase la estrecha vida de aquellos monjes, y con su vida, enseñase a aquellos hombres a caminar hacia el cielo”. Esta era la realidad que tenía que transformar por misión de Dios, pues la vida eremítica cordobesa estaba en decadencia por falta de guías y maestros de vida.

Pero como fue elegido por Dios para que llenar el vació de los otros, cuando hubo cumplido esta misión, el Señor lo sacó de esta soledad, y lo bajó a Córdoba (España) para ser el remedio de las urgentes necesidades que sufrían los pobres.

La situación descrita por los historiadores era desastrosa: “La sociedad cordobesa estaba corrupta: llena de escándalos y pecados; de injusticias múltiples y miseria; se abusaba de los pobres, mientras abundaban las comilonas y vanidad de los ricos y poderosos; Se luchaba ambiciosamente por el poder y el dinero, creando violencia y desigualdades sociales que hundían más a los pobres en la miseria. Clamores de vicios salían de las casas; jóvenes libertinos y superfluos...

Sobre este desorden, despreciados de todos cundía la prostitución para sobrevivir, los marginados y mendigos; el abandono inmisericorde y total de mujeres ancianas, enfermas tullidas, consumidas por el hambre , comidas de gusanos, casi difuntas, tiradas sobre viejas y mugrientas esterillas por todos los rincones de la ciudad sin que nadie las mirase. Lo mismo ocurría con la infancia: huérfana, abandonada a la suerte de la calle, a la prostitución, a veces tirada al río por sus propios familiares, para no verles morir de hambre…”

Ante esta situación ningún político ni titular del Reino se movía para poner remedio. Nuestro joven ermitaño el P. Cristóbal, -que en 1670 profesara en la Orden Tercera de San Francisco de Asís tomando el nombre de Santa Catalina-, captó la voz de Dios en el grito de los pobres y respondió con presteza a la llamada del Señor. Con su corazón Místico y profeta a la vez, decidió (en 1673) “no vivir para sí mismo “, “sino para la pública utilidad”.

Comenzó buscando sitio para recoger a tanto pobre. Lo encontró providencialmente en la Cofradía de Jesús Nazareno, que gratuitamente le donó su pequeño hospitalito de seis camas, donde traía personalmente a hombros a las pobres ancianas abandonadas, solucionaba los problemas de la niñez y juventud abandonada y de los mendigos y necesitados de toda clase.

El fuego de caridad de este buen samaritano encendió la generosidad dormida de los ciudadanos cordobeses, que a la vista de su ejemplo se volcaron en su ayuda, con limosnas, donaciones e incluso entregándose a sí mismos como voluntarios de su magnífica misión de amor gratuito. Con estos y sus ermitaños del desierto fundó la Congregación Hospitalaria de Jesús Nazareno, que dilató y extendió su obra de amor por toda la ciudad y fuera de ella, hasta alcanzar hoy las tierras de América.

El P. Cristóbal, optó por los pobres, Se enraizó en su mundo, se hizo solidario amigo, abogado, defensor; compañero de camino siguiendo al Nazareno y activando su presencia viva entre ellos; Cercano, Padre, hermano, fiel a la misión encomendada por el Señor puso su persona al servicio de los más pobres y Dios bendijo su entrega gratuita y generosa hasta hoy. Dándole recursos abundantes y Hermanos y hermanas para continuar su obra.

Milagros de la providencia

Además de su gran fe el Padre Cristóbal consiguió pagar a los trabajadores de una obra a pesar de no tener dinero gracias a la Providencia o que el pan no faltara de la despensa.

Otro hecho que fue verificado por todos fue la petición que las hermanas hicieron al padre Cristóbal para "que suplicara a la caldera donde hacían la comida para los enfermos que la cociese, ya que ésta tenía un agujero por el que se salía el agua y apagaba el fuego".

Conmovido por tanta fe, nuestro beato se dirigió con candor franciscano a la caldera y le dijo: en virtud de santa obediencia te mando que no se cuele más el agua y deje cocer la comida para los enfermos".

Inmediatamente la caldera comenzó a hervir y esto llegó a oídos del obispo de Córdoba, Alonso de Salizanes, que quiso comprobar la verdad del hecho. Y así fue.

La gran lección de nuestro beato es su profundo espíritu de fe.

El retorno a la casa del Padre

En 1690, el cólera infecta la ciudad. El P. Cristóbal cuida a los afectados por la epidemia dentro y fuera del hospital Jesús Nazareno, y queda también contagiado.

Son días de gran dolor, que vive con paciencia y serenidad. Pide recibir la Comunión y el sacramento de la Unción de enfermos. Sus Hermanos y Hermanas lo cuidan, acompañan, oran y sufren. Cuando percibe que la hermana muerte está muy cerca quiere despedirse de todos y darles su última bendición. Con la voz ya entrecortada, les deja su testamento:

"Pido con todo encarecimiento a sus caridades, que atiendan ante todo a la honra y gloria del Señor. Y procuren guardar el Instituto con gran humildad de sí mismos y con gran caridad de los pobres, amándose unidos en el Señor".

Pronto, abrazado a un Crucifijo, queda descansando en la paz del Señor. Es 24 de julio de 1690. Hermanas y Hermanos, rotos de dolor pero llenos de fe y confianza, se dirigen a la iglesia para postrarse ante Jesús Nazareno y ofrecerse para continuar en el servicio a los pobres como lo han venido haciendo hasta ahora junto al P. Cristóbal.

El Milagro para su beatificación

S.S. Benedicto XVI firmó el 20 de diciembre de 2012 el decreto con el cual se reconocía un milagro gracias a la intercesión del Venerable Cristóbal de Santa Catalina, lo cual permitió su beatificación.

El hecho se remonta a 2002, cuando una joven cordobesa, Alicia Sánchez, embarazada de 17 semanas, descubrió en una revisión médica que había sufrido una rotura prematura de membranas con pérdida de líquido amniótico. Dada la gravedad del caso y la probabilidad de perder al bebé, la mujer fue ingresada en el Hospital Reina Sofía el Martes Santo.

Las religiosas del Hospital Jesús Nazareno de Córdoba, que conocían a la muchacha porque trabajaba como fisioterapeuta en la residencia hospitalaria Jesús Nazareno, se enteraron del caso y comenzaron a rezarle a su fundador, el padre Cristóbal de Santa Catalina, a quien se había encomendado Alicia.

Cinco días después y tras las pruebas diagnósticas pertinentes, los médicos del centro hospitalario comprobaron que los problemas de la joven habían desaparecido, la bolsa se había restaurado y el líquido amniótico regenerado. Fue dada de alta el Sábado Santo y el embarazo continuó su curso hasta que el niño nació sano y salvo varios meses después.

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Joven, posiblemente romana, martirizada cerca del lago de Bolsena en la región Toscana de Italia. Sus hazañas legendarias se han confundido con las de Santa Cristina de Tiro, cuya existencia no es segura. La iconografía la representa en variadas formas: Con flechas, sosteniendo una piedra de molino, con serpientes. Desde 1969 el culto se limita a los calendarios locales.

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En Rieti, ciudad de la Sabina, san Balduíno, abad, discípulo de [san Bernardo] en el monasterio de Claraval, que fue enviado por el mismo san Bernardo a esta ciudad para fundar y regir el monasterio de San Mateo sub Lacu.

Hermanos Franciscanos

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