06/27/13

Pacificador de nombre y de hecho (el nombre “Ireneo” en griego quiere decir pacífico y pacificador), san Ireneo fue presentado al Papa por los cristianos de la Galia con palabras de grande elogio: “Guardián del testamento de Cristo”. En Roma honró su nombre sugiriendo moderación al Papa Víctor, aconsejándole respetuosamente que no excomulgara a las Iglesias de Asia que no querían celebrar la Pascua en la misma fecha de las otras comunidades cristianas.

Con los mismos fines pacificadores este hombre ponderado insistió a los obispos de las otras comunidades cristianas para que trabajaran por el triunfo de la concordia y de la unidad, sobre todo manteniéndose unidos a la tradición apostólica para combatir el racionalismo gnóstico. De sus escritos nos quedan, efectivamente, Los cinco libros del Adversus hæreses, en los que Ireneo aparece no sólo como el teólogo más equilibrado y penetrante de la Encarnación redentora, sino también como uno de los pastores más completos, más apostólicos y más católicos que hayan servido a la Iglesia. Se nota que sus argumentaciones contra Los herejes, aunque nacieron de la polémica, son fruto de la oración y de la caridad.


Ireneo era oriundo de Asia Menor. Entre sus recuerdos de juventud se encuentra el contacto con Policarpo de Esmirna, el santo obispo “que fue instruido por los testigos oculares de la vida del Verbo”, sobre todo por el apóstol Juan, que había fijado su sede en Esmirna. Ireneo, pues, por medio de Policarpo se une a los Apóstoles. Después de dejar el Asia Menor, pasa a Roma y sigue para Lyon (Francia). No perteneció a la lista de los mártires de Lyon, víctimas de la persecución del 177, porque precisamente en ese tiempo su Iglesia lo había enviado a Roma para presentar al Papa Eleuterio algunos asuntos de orden doctrinal, relacionados sobre todo con el error montanista. Este error se debía a un grupo de fanáticos que habían llegado de Oriente, predicando el disgusto por las cosas del mundo y anunciando el inminente regreso de Cristo. De regreso a Lyon, Ireneo sucedió en el 178 al obispo mártir san Fotino, y gobernó la Iglesia de Lyon hasta su muerte, hacia el año 200. Aunque no está comprobado su martirio, la Iglesia lo venera como mártir.


En todo caso, él fue un auténtico testigo de la fe en un período de dura persecución; su campo de acción fue muy vasto, si se tiene en cuenta que probablemente no había ningún otro obispo en las Galias ni en las tierras limítrofes de Alemania. Su lengua era el griego, pero aprendió las lenguas “bárbaras” para poder evangelizar a esos pueblos.



Etimológicamente significa “protector de un Estado”. Viene de la lengua alemana.

El Evangelio es levadura que purifica y eleva a quienes se dejan llevar por su vida y enseñanza.

Este joven, originario de Suabia, fue, sin lugar a dudas, una de las figuras más populares en toda la Edad Media.


Sus padres eran simples trabajadores. No sospechaban que su hijo inclinara su vida por el sacerdocio. L razón es muy sencilla: era algo que no se estilaba en aquellos ambientes. Más o menos como ocurre hoy día.


Como muchos otros, salió en peregrinación para Tierra Santa. Debió vivir allí tan intensamente las huellas de Cristo, que, a su vuelta, le pusieron por nombre “El Loco por Cristo”.


Durante cuarenta años, se dedicó a recorrer Alemania en plan de peregrino. Era tan sencillo y tan bueno que todo el mundo lo trataba como al propio Jesús.


En sus correrías apostólicas y sacrificadas, se acercó a un monasterio en Renania, Alemania.

Cundo estuvo ante la presencia del abad de dicho lugar santo, Heinrado le increpó su poca santidad de vida. Y mandó que le diera una paliza.


Otra vez en Wesffalia, un cura le lanzó los perros para que dejase cuanto antes la parroquia.


La misma emperatriz Cunegunda ordenó que lo azotaran porque había dicho que él era hermano del emperador. Cuando el castigo hubo terminado, le dice a ella:" Tenemos el mismo Padre en los cielos".


Santa Cunegunda lo lamentó y le pidió perdón.

Y tal como había sido, así murió; solo y abandonado en una cabaña.


¡Felicidades a quien lleve este nombre!


Comentarios al P. Felipe Santos: fsantossdb@hotmail.com



Co-Fundadora del Instituto de las Hermanas de la Caridad de María Niña de Lovere


Vicenta Gerosa nació en Lovere, el el año 1784, sobre el lago de Isso (Lombardía) de familia de comerciantes acomodados y prósperos.

Fue bautizada con el nombre de Catalina Gerosa, su infancia transcurrió parte en el colegio, incomodada por varios lutos y vicisitudes políticas. Debió también acostumbrarse al trabajo, pero su ocupación preferida era recoger a otras jóvenes para adiestrarlas en varios trabajos domésticos y estar juntas en oración.


Era de gran provecho para su alma la presencia de dos sacerdotes santos, deseosos de desarrollar las obras de caridad. Le llegó un nuevo impulso con la llegada de Bartolomea Capitanio. Pronto Vicenta fue atraída por su entusiasmo, y aceptó fundar con ella una Congregación consagrada a la caridad para con los necesitados y particularmente los enfermos. Con anterioridad se había inscrito en la Tercera Orden franciscana, y del franciscanismo había aprendido un espíritu profundamente evangélico.


Con sólo 26 años en 1833 muere Bartolomea Capitanio: su muerte pareció comprometerlo todo; pero Vicenta recibió consejos para continuar y fue así como superando una a una las dificultades de las diversas aprobaciones del gobierno austríaco y de la Iglesia, el 25 de marzo de 1835 se pudo proceder a la vestición en el nuevo Instituto. Desde entonces el Instituto se difundía y las casas se multiplicaban. La gran prueba del cólera en 1836 reveló al pueblo a aquellas nuevas hermanas como verdaderos ángeles de caridad.


Sólo en 1841 pudo tener lugar la ceremonia de la profesión religiosa.


Vicenta Gerosa viene a ser al primera en el Instituto de las Hermanas de la Caridad de María Niña. No quiso asumir el título de superiora, sino de hermana mayor. Redactó con particular sabiduría las Constituciones del Instituto pensando en la formación espiritual e intelectual de las nuevas hermanas. Sin grandes dotes de ingenio, sin gran cultura, Sor Vicenta Gerosa fue una maravillosa directora de espíritu y una hábil organizadora.


Ella conocía al Crucificado, es decir, conocía el secreto del sacrificio, de la paciencia, por lo cual la serenidad y la confianza la acompañaban constantemente.


En 1840 una carta apostólica de Gregorio XVI aprobaba el Instituto de Lovere. A la muerte de la hermana mayor, a los 63 años de edad el 20 de junio de 1847, ya se contaban 24 casas del Instituto de las Hermanas de la Caridad de María Niña esparcidas por todo el mundo, desde Palestina hasta América. También esto movió a Pío XII a la canonización de Santa Vicenta el 18 de mayo de 1950.



Martirologio Romano: En Roma, san Pablo I, papa, quien, afable y misericordioso, por la noche, en silencio, visitaba las casas de los enfermos pobres, prestándoles ayuda. Defensor de la fe ortodoxa, escribió a los emperadores Constantino y León, para que restituyeran el culto a las sagradas imágenes. Muy devoto de los santos, cuidó de trasladar desde los cementerios en ruinas al interior de la ciudad, en los diversos títulos y monasterios, los cuerpos de los mártires, en medio de himnos y cánticos (767).

Etimológicamente: Pablo = Aquel que es pequeño o débil, es de origen latino



Fecha de nacimiento desconocida; muerto en Roma el 28 de Junio de 767.

Era hermano de Esteban II. Habían sido educados para el sacerdocio en el palacio Laterano. Esteban confió a su hermano, que aprobaba la línea de conducta del Papa con respecto al rey Pipino, muchos asuntos eclesiásticos, entre otros la restauración a los Estados Romanos de las ciudades que habían sido tomadas por los reyes lombardos Astolfo y Desiderio; Desiderio prometió devolver estas ciudades.


Mientras Pablo estaba con su hermano moribundo en el Laterano, una parte de los romanos se reunió en casa del arcediano Teofilacto para asegurar la elección de éste a la sede papal. Sin embargo, inmediatamente después del entierro de Esteban (murió el 26 de Abril de 757) Paulo fue elegido por una gran mayoría, y recibió su consagración episcopal el 29 de Mayo.


Pablo continuó la política de su antecesor hacia el rey de los francos, Pipino, y por eso mantuvo la supremacía papal sobre Roma y los distritos de Italia central frente a los esfuerzos de los lombardos y el Imperio de Oriente. Pipino envió una carta al pueblo romano, exhortándole a permanecer fiel a San Pedro.


En la respuesta enviada por el senado y el pueblo de Roma al rey franco, se urgía a éste para que completara la extensión de la provincia romana que él había arrebatado a los bárbaros, y a perseverar en la obra que había comenzado. En 758 le nació una hija a Pipino, y el rey envió al Papa las ropas usadas en el bautismo como presente, renovando de esta forma el patrocinio papal.


Pablo le dio las gracias e informó a Pipino de la acción hostil de Desiderio, que había incumplido su promesa de entregar las ciudades de Imola, Osimo, Ancona y Bolonia a Roma, y también había devastado la Pentápolis en su expedición contra los rebeldes duques de Spoleto y Benevento. Los dos ducados fueron conquistados y anexionados por Desiderio (758). En Benevento Desiderio mantuvo una conferencia con el embajador griego Georgios, y acordaron una alianza mutua de bizantinos y lombardos en Italia central. En su camino de regreso Desiderio llegó a Roma, y cuando el Papa le pidió la devolución de las antedichas ciudades, rehusó obedecer. Prometió devolver Imola, pero a condición de que el Papa persuadiera a Pipino de devolverle los rehenes lombardos que el rey franco se había llevado, algún tiempo antes, en la época de su segunda victoria sobre el rey lombardo Astolfo. Si Paulo no hacía esto, Desiderio lo amenazaba con ir a la guerra contra él.


El Papa estaba en un gran apuro. Encontraba difícil incluso conseguir que el rey franco fuera informado de su situación. Dio dos cartas al obispo Jorge de Ostia y al sacerdote romano Esteban, sus embajadores a Pipino, que hicieron el viaje con el mensajero franco Ruperto. En la primera carta destinada a garantizar a los embajadores un viaje seguro a través del territorio lombardo, daba su conformidad a las demandas de Desiderio y pedía a Pipino que accediera a los deseos de los lombardos firmando un tratado de paz y devolviendo los rehenes.


Al mismo tiempo los enviados tenían que dar al rey franco una segunda carta secreta, en la que el Papa le comunicaba los últimos sucesos, le informaba del acuerdo de Desiderio con los bizantinos para la conquista de Ravena, e imploraba a Pipino que viniera en ayuda del Papa, a castigar al rey lombardo y a forzarle a entregar las ciudades que retenía. Hacia el final de 759 otra embajada fue enviada a Pipino. A primeros de 760 dos embajadores francos, el obispo Remigio de Ruán, hermano de Pipino, y el duque Ansgar, se presentaron ante Desiderio, quien prometió devolver su patrimonio a la Iglesia Romana en Abril, y también entregar las ciudades pedidas por el Papa.


Pero de nuevo rehusó llevar a efecto sus promesas, las demoró, e incluso se introdujo por la fuerza en territorio romano. Una vez más Pablo imploró la ayuda del rey franco. La situación se hizo aún más amenazadora por la acción bizantina. Georgios había ido del sur de Italia a la corte de Pipino y allí había vencido al embajador papal, Marino. Pese a todos sus esfuerzos Georgios no pudo hacer cambiar de opinión a Pipino. En 760 se extendió por toda Italia la noticia de que una gran flota bizantina estaba navegando hacia Roma y el reino franco.


Más tarde se informó que los bizantinos pretendían enviar un ejército a Roma y Ravena. El arzobispo Sergio de Ravena recibió una carta del emperador bizantino, en la que buscaba obtener la sumisión voluntaria de los habitantes de Ravena. El mismo intento se hizo en Venecia. Sergio envió la carta del emperador al Papa, y el Papa lo notificó a Pipino. En caso de guerra con el Imperio de Oriente era importante asegurarse el apoyo de los lombardos y consiguientemente Pipino deseaba llegar a un acuerdo con Desiderio. Enseguida el rey lombardo mostró mejor disposición en la cuestión del patrimonio romano incluido en territorio lombardo, y cuando visitó Roma en 765, las disputas fronterizas entre el Papa y él fueron arregladas.


El rey franco mandó ahora a Desiderio a ayudar al Papa a recobrar el patrimonio romano en las regiones del sur de Italia bajo gobierno bizantino, y a apoyar los derechos eclesiásticos del Papa frente a los obispos de estos distritos. La oposición de Pablo a los planes del emperador Constantino Coprónimo no tenía realmente base política. El propósito del Papa era defender la ortodoxia eclesiástica en lo referente a la doctrina de la Trinidad y a la veneración de las imágenes contra el emperador de Oriente. Pablo despachó repetidamente legados y cartas referentes a la veneración de las imágenes al emperador de Bizancio. Constantino envió embajadores a Europa Occidental que, al presentarse ante el rey Pipino, no disimularon su intención de negociar con él lo referente a cuestiones dogmáticas, además de sobre la sumisión del exarcado de Ravena a la soberanía bizantina. Los legados papales también se presentaron ante Pipino en relación con estas cuestiones. A su vuelta, los legados pudieron dar garantías de nuevo al Papa sobre las opiniones del gobernante franco, que mantuvo junto a sí a dos de los embajadores papales, el obispo Jorge y el sacerdote Pedro.


En 767 se celebró un sínodo franco en Gentilly, cerca de París, en el que se mantuvieron las doctrinas de la Iglesia relativas a la Trinidad y la veneración de las imágenes. Pablo mostró gran actividad y celo en alentar la vida religiosa en Roma. Convirtió su hogar paterno en monasterio, y cerca de él construyó la iglesia de San Silvestro in Capite. La creación de esta iglesia condujo a la celebración de un sínodo en Roma en 761. A esta iglesia y a otras iglesias de Roma, Pablo trasladó los huesos de numerosos mártires desde sus deteriorados santuarios de las catacumbas devastadas por los lombardos en 756.


Trasladó las reliquias de Santa Petronila (vid.) de la catacumba de Santa Domitila a una capilla en San Pedro, erigida por su predecesor para este fin. La leyenda de Santa Petronila motivó que en esa época fuera considerada hija de San Pedro, y como tal se convirtió en la patrona especial romana de los gobernantes francos. Paulo también construyó un oratorio de la Santísima Virgen en San Pedro, y una iglesia en honor de los Apóstoles en la Vía Sacra, más allá del Foro Romano. Murió cerca de la iglesia de San Pablo Extramuros, donde había ido durante el calor del verano. Fue enterrado en esta iglesia, pero tres meses después su cuerpo fue trasladado a San Pedro. El "Liber Pontificalis" también alaba la caridad cristiana y benevolencia del Papa a la que se unía su firmeza. Pablo es venerado como santo.


Su fiesta se celebra el veintiocho de Junio.



MARÍA PÍA MASTENA nació el 7 de diciembre de 1881 en Bovolone, provincia de Verona.

Los testigos hablan de los padres de la beata como óptimos cristianos y muy fervorosos en la práctica religiosa y en el ejercicio de la caridad. De los cuatro hermanos, el último, Tarcisio, profesó en la Orden de los Capuchinos y él murió también en olor de santidad.


La futura beata recibió con gran fervor el 19 de marzo de 1891 la primera comunión, en cuya ocasión emitió privadamente el voto de castidad. El 29 de agosto recibió el sacramento de la Confirmación. Durante su adolescencia frecuentó asiduamente las funciones religiosas y se comprometió en las actividades de la parroquia, especialmente como catequista.


Sintió pronto la llamada a la vida religiosa, continuando su ideal en el que sobresale su gran devoción a la Eucaristía y al Santo Rostro. A la edad de 14 años, pidió entrar en el convento, pero solo en 1901 fue aceptada como postulante en el Instituto de las Hermanas de la Misericordia de Verona.


Con el permiso de los Superiores, el 11 de abril de 1903, el mismo día que —sin saberlo— volaba al cielo la mística de Lucca, S. Gema Galgani, pronunció el « voto privado de víctima ».


El 29 de septiembre de 1902 vistió el hábito religioso y el 24 de octubre de 1904 emitió los votos religiosos, imponiéndosele el nombre de Sor Passitea del Niño Jesús. La Beata vivió con generosa intensidad espiritual esta primera etapa de su vida religiosa y la recordará siempre como un tiempo de gracia y de bendición, hablando siempre con estima y agradecimiento de los superiores y de las religiosas del instituto Hermanas de la Misericordia. El fervor encontrado en este instituto la moverá a pronunciar más adelante el voto de buscar en todo lo más perfecto.


Se dedicó a la enseñanza en diversos lugares de la región véneta, residiendo 19 años en Miañe, dedicándose además a un intenso apostolado entre los alumnos de todas las edades, enfermos e inválidos.


Buscando secundar sus anhelos contemplativos, el 15 de abril de 1927, con la autorización de sus superiores y el « nulla osta » de la Santa Sede, entró en el monasterio cisterciense de Veglie.


El 15 de noviembre de 1927, animada por el Obispo de Vittorio Veneto, abandonó el Monasterio, volvió a la enseñanza y emprendió la fundación de una nueva Congregación llamada Religiosas del Santo Rostro. Erigida canónicamente el 8 de diciembre de 1936, después de muchos sufrimientos, fue reconocida como Congregación de Derecho Pontificio el 10 de diciembre de 1947.


En el futuro toda su actividad la dedicó a consolidar y extender la Congregación, promoviendo nuevas iniciativas en favor de los pobres, de los que sufren y de los enfermos, confiando al Instituto el carisma de « propagar, reparar, restablecer la imagen del dulce Jesús en las almas ».


Murió en Roma el 28 de junio de 1951.


El 13 de noviembre de 2005 la beatificó S.S. Benedicto XVI.


Reproducido con autorización de Vatican.va



Martirologio Romano: En Londres, en Inglaterra, san Juan Southworth, presbítero y mártir, quien, por ejercer su sacerdocio en ese país, tuvo que soportar cárceles y destierros, y bajo Oliverio Cromwell fue condenado a muerte. Cuando vio el patíbulo preparado en Tyburn, exclamó que era para él lo que fue la cruz para Cristo (1654).

Etimológicamente: Juan = Dios es misericordioso, es de origen hebreo.



Nació en el año 1592 en Samlesbury, Lancashire, Inglaterra.

Estudiado y se ordenó en la Universidad Inglesa, en Douai, Francia. Regresó a Inglaterra 13 de octubre de 1619 para atender a los católicos y lograr conversiones.


Arrestado y condenado a la muerte por su fe en Lancashire en 1627, estuvo en varias prisiones. Oyó la confesión final de San Edmundo Arrowsmith justo unos minutos antes de que aquel mártir fuera llevado al patíbulo.


A través de la intercesión de Reina Henrietta Maria, él y otros quince sacerdotes fueron puestos bajo la protección del embajador francés y el 11 de abril de 1630 de abril fue enviado al destierro en Francia.


Poco después, el Padre Juan regresó a Inglaterra y trabaja con San Henry Morse. Ellos laboraron incansable e intrépidamente ayudando a los enfermos durante el brote de la plaba de 1636.


Fue arrestado nuevamente por su fe en Westminster el 28 de noviembre de 1637. Estuvo encarcelado hasta el 16 de julio de 1640 de julio cuando lo dejaron en libertad por sus buenas obras en favor de los más necesitados.


Nuevamente arrestado el 2 de diciembre de 1640, fue encontrado culpable del crimen de ejercer el sacerdocio, y se lo condenó a muerte. Después de 14 años en prisión durante los cuales trabajó ayudó acualquier prisionero que mostrara interés en la fe.


El 28 de junio de 1654, fue ahorcado, arrastrado y descuartizado en Tyburn. Sus fuestos fueron rescatados por el embajador español en Inglaterra y enviados a la Universidad Inglesa en Douai.


Durante la revolución francesa los restos fueron escondidos para evitar su destrucción, se los reencontró en el año 1927 y actualmente están en la Catedral de Westminster en Londres.


Es uno de los Cuarenta Mártires de Inglaterra y Gales.


Fue canonizado el 25 de octubre de 1970 por el Papa Pablo VI.