04/13/20

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Por: . | Fuente: santiebeati.it

Abad

Martirologio Romano: En el monasterio de Tiron, junto a Chartres, en Francia, san Bernardo, abad, que llevó vida eremítica en los bosques y en la isla de Chausey, y fue maestro insigne de los discípulos que acudían a él en gran número, a los cuales encaminaba hacia la perfección evangélica. ( 1117)
Nacido en el territorio de Abbeville en 1046, a los veinte años, después de haber hecho buenos estudios y sobre todo conociendo las Sagradas Escrituras, entró en el monasterio de San Cipriano en Poitiers. Después de diez años fue enviado, junto con el monje Gervasio, a reformar la abadía de San Savino, de donde, por temor a ser elegido abad, huye en secreto hacia la eremita en el bosque de Craon, en la frontera entre Bretaña y Maine, en un lugar llamado Tiron.

Descubierto luego de tres años por monjes de San Savino, que aún lo querían como abad, Benedicto se fue a vivir en contemplación perpetua a la isla de Chausey. Sólo después de tres años, al saber que los monjes de San Savino había elegido a otro como abad, volvió a Tiron. Pero no se quedó por mucho, ya que, a petición de su antiguo abad en San Cipriano, Rinaldo, aceptó el cargo de prior de dicho monasterio, y después, a la muerte de Rinaldo, el de abad. Tomó parte en el Concilio de Poitiers del año 1100 y consiguió de Roma que su monasterio fuera declarado independiente del de Cluny.

Después de eso, regresó a la isla de Chausey, pero tuvo que dejarla temporalmente por invasiones de piratas; aceptó un terreno en Brunelles, que le donó un benefactor, en el bosque de Tiron, y fundó un monasterio (1109). Pero habiendo surgido una disputa con los monjes de Nogent, de la Congregación cluniacense, que pretendieron la décima, él en vez de ceder abandonó el monasterio y fue a fundar otro a la desembocadura del Tiron (1113), en el que bien pronto los religiosos alcanzaron el número de quinientos. Este monasterio dio lugar a una Congregación benedictina que se extendió a Alemania, Inglaterra, Escocia y otros lugares, y que dejaron de existir en el siglo XVII.

Benedicto murió el 14 o 25 de abril de 1117. Su culto, primero limitado a Tiron, se extendió en toda su congregación. Pío IX autorizó a las diócesis de Chartres y Amiens a celebrar su fiesta el 14 de abril, fiesta que se celebra también en Poitiers, Séez, Laval y Bourges.

Reproducido con autorización de Santiebeati.it

responsable de la traducción: Xavier Villalta

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Laico

Martirologio Romano: En Aviñón, en Francia, san Benito, joven pastor, que siendo adolescente se trasladó a esta ciudad y gracias a él, con la ayuda de Dios, se constryó un puente sobre el Ródano, muy útil para los ciudadanos. ( 1184)
Bénézet de Avignon, más conocido como San Bénézet o san Benedicto (Benito), nació en 1165 en Ardèche y murió en 1184, es un joven pastor quien, según la leyenda, construyó el puente de la ciudad de Avignon, Francia, después de cargar una gran roca hasta la orilla del río como prueba del poder de Dios.

En 1170, Bénézet escuchò una voz celeste que le animaba a construir un puente en el Rhône. Fue entonces a Avignon para encontrarse con el Obispo quien, al principio, escéptico, acepta su proposición. con un grupo de amigos, Bénézet empieza la construcción del Puente de Avignon en 1177.

Bénézet, muy dedicado a los pobres que pasaban, predicaba el Evangelio, recorriendo la región para recolectar limosnas. Muere en 1184, a la edad de 19 años, antes de haber visto la terminación del puente. Después de su muerte, sus amigos se unieron para formar una orden religiosa: Orden de los hermanos pontífices, (aprobada en 1189 por el Papa Clemente III). Su vocación era la de recoger fondos para construir obras de arte, mantenerlas, dar posada a a los peregrinos y a los viajeros. La orden fue suprimida en 1459.

Milagros

La leyenda, conservada en los Archivos del Departamento de Vaucluse, es segida de las firmas de testigos, lo que hace pensar que se realizó un proceso de canonización. Los testigos fueron llamados 20 años después de la muerte de Bénézet. Ellos confirmaron que el joven pastor puso la primera piedra del puente y relataron varios milagros que se vieron antes y después de su muerte.

Primero elevo y movio una piedra que ni 30 hombres la hubieran podido mover. la primera del puente. Con este gesto, muchos vieron la ayuda de Dios y la ayuda comenzó a llegar. Es el primero de los milagros que se le atribyen a su llegada a Avignon.

Los demás milagros se centran esencialmente en los sordos, los ciegos y los discapacitados.

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Mártir

Martirologio Romano: En Alejandría de Egipto, santa Tomáide, mártir. ( 476)
Santa Tomáide, mártir cerca de Alejandría de Egipto, es recordada en los sinasarios bizantinos mediante un largo elogio, rico de detalles, perfilando una suerte de una “María Goretti” de otros tiempos, uno de los tantos ejemplos de jóvenes cristianas que han preferido la muerte a perder la integridad de su virginidad. Nacida en Alejandría, fue dada por esposa a un pescador, pero el suegro preso de una impura pasión intentó seducirla. La santa se opuso con firmeza de ánimo y con cada su fuerza y entonces el cortejador, con un golpe de espada, la cortó en dos, provocando así la muerte de ella. Era el año 476.

El viejo, quien se quedó ciego, confesó el delito y fue decapitado. La noticia del glorioso martirio de Tomáide se difundió en seguida por los alrededores de Alejandría, y el abad Daniel hizo sepultar el cuerpo de la santa en el cementerio de los monjes. Seguidamente las reliquias fueron trasladadas a Constantinopla. El aceite de las lámparas que ardían sobre su tumba fue utilizado como remedio contra las tentaciones de la carne.

Reproducido con autorización de Santiebeati.it

responsable de la traducción: Xavier Villalta

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17:08

SANTA LIDUVINA

VIRGEN



Patrona de los enfermos crónicos

PALABRA DE DIOS DIARIA

En Schiedam, en Gueldres, Paises Bajos, santa Liduvina o Liduina, virgen, que, por la conversión de los pecadores y la liberación de las almas, soportó durante toda la vida enfermedades del cuerpo, confiada sólo en Dios. († 1433)

Etimologicamente: Liduvina = Aquella que ama a su pueblo, es de origen germánico.

Fecha de canonización: Culto confirmado el 14 de marzo de 1890 por el Papa León XIII.

Nace en Schiedam, en una casa pobre y honrada, cerca de La Haya. Es la hija de Pedro, el sereno. La llaman Liduvina, Liduína, Ludiwina, Lidvina, Lydvid o Lidia.

Con quince años comienza su historia de dolor cuando cae en el hielo del lago Schie donde patinaba con sus amigas, al producirse un choque con una de ellas. Se rompió una costilla y entró en cama para no levantarse más. A partir de este momento ya se suceden todos los males y los intentos de curación conocidos en el pueblo. Apostema pertinaz en el lugar de la herida, salen llagas, úlceras, por fin gangrena con gusanos y mucho dolor. Se pasan el día cambiándola de una a otra cama, pero cada traslado es un espantoso tormento; sus piernas ya no la sostienen un día y ya es preciso arrastrarla por el suelo.

Enfermedad del fuego sagrado, como lo llamaban en ese tiempo, en un brazo que se consume. También tiene neuralgias. 

Por si fuera poco, el ojo derecho se extingue y le sangra el izquierdo. Se le producen equimosis lívidas en el pecho que se convierten en pústulas cobrizas. Empieza el mal al hígado y a los pulmones. El cáncer le hace agujero profundo en el pecho. Y para colmo de males, la peste bubónica que asolaba Europa llegó a Holanda y se estableció en Liduvina regalándole dos bubones terribles junto a su corazón. Ella dijo: "dos no está mal, pero tres sería mejor, en honor de la Santísima Trinidad"... y el tercero le brotó en la cara. Sólo la lepra no visitó su cuerpo.

Cualquiera de estos males era de muerte. Pero aquella vida era un milagro continuo. Ahora es un montón de pellejos rotos y huesos; lejos queda la niña crecida y guapa que fue, cuando su buen padre le buscaba pretendientes con los que ajustar una boda que le sacara de apuros y a la que ella se negaba rotundamente.

¿Y los olores? Los chorros de pus, a rosas; los emplastos retirados llenos de insectos, embalsaman la casa, y de aquel cuerpo que todo se pudre, jamás salió olor de muerto.

¿Y el alimento? Una rodaja de manzana asada para un día. El estómago se rebela por una tostada de pan mojado en leche o en cerveza. Después hubo de contentarse con unas gotas de agua azucarada o con un poco de vino matado con agua.

¿Y el descanso? Desaparecido el sueño, noches en vela, de espaldas con la piel que salía como la corteza del árbol. Sus biógrafos dicen que en treinta y ocho años no durmió veinte horas.

¿Y el ánimo? El sufrimiento la llenó al principio de espanto. En cama, estuvo con frecuencia a punto de desesperación. Por cuatro años pensó que estaba condenada; Dios no se interesa por ella, no aparece, o mejor, ha desaparecido por indiferente; casi se diría es un enemigo implacable y cruel.

Es incapaz de rezar en ese estado de sufrimiento y postración donde no hay ni una ayuda del cielo, ni un consuelo de la tierra.

El cura del pueblo no se interesa por la enferma mientras tenga que ocuparse de cebar sus capones y de mantener bien repleta la despensa.

Algún alma buena le puso en pista, aunque al principio, ella no entendió nada. "La Pasión de Cristo la has meditado poco hasta ahora".

Ni siquiera eso daba resultado; sus dolores le dolían más que los del Señor; pero lo intentaba. La Comunión que le llevaron un día fue el remedio. Iluminada por una gracia repentina descubrió su misión en la tierra: acompañar a Jesús en el Calvario, reparar, clavarse voluntariamente en la cruz, ayudar al Mártir divino a llevar los pecados del mundo.

Las cosas cambiaron. Es la hora de la longanimidad. Empieza a ver lo positivo de su vida. Ahora, ayudada por el pensamiento de la generosidad de los mártires, agradece sus dolores al Señor. Comienza a preocuparse de los otros y de sus necesidades. Mantiene su día en la presencia de Dios aunque se produzcan demencias, apoplejías, neuralgias, dolores de muelas, mal de piedras y contracciones de nervios. De su boca salen a un tiempo sonrisas, bondades, alaridos y sollozos y ella misma decía que se olvidaba de su penoso estado cuando veía el rostro del Ángel de su guarda, que le hacía intuir cuál no sería la hermosura del rostro de Dios. Aparecen estigmas junto a los bubones y en los pies y en las manos.

Entiende de la dulzura de mezclar su dolor con el dolor de Dios porque su mundo es el de Pedro que llaman el Cruel, el de Carlos IV y Enrique de Lancaster con pantanos de sangre y de guerra de bulas entre los antipapas, de violencia de los magnates y ambiciones de los clérigos; era la época en que la cabeza tiarada de Cristo es arrojada de Aviñón a Roma y de Roma a Aviñón. Siente de lejos el pecado y repara. Detecta el mal de quienes la visitan y lo desenmascara para poner remedio. Su habitación es un hospital de almas.

Esta glosa del libro de Job pasó al cielo el día 14 de abril de 1433. 

Sus reliquias están en santa Gúdula de Bruselas.

Hermanos Franciscanos

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