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Sacerdote y Mártir


Martirologio Romano: En Halle (Saale), Alemania, Beato Carl Lampert, sacerdote diocesano asesinado por odio a la fe. ( 1944)

Fecha de beatificación: 13 de noviembre de 2011, durante el pontificado de S.S. Benedicto XVI



Carl Lampert nació el 9 de enero de 1894 en Göfis (Vorarlberg, Austria), siendo el menor de los siete hijos del agricultor Franz Xaver Lampert y de esposa María Rosina Lampert. La primaria la estudió en la escuela de Göfis y la secundaria en el colegio público en Feldkirch. Aunque su padre murió temprano, Lampert pudo continuar estudiando gracias al apoyo de su tío. Finalizado el otoño de 1914 ingresó al seminario arzobispal de Brixen, donde recibió la ordenación sacerdotal el 12 de Mayo de 1918 por el obispo Franz Egger. Su primera misa la celebró el 26 de mayo de 1918.

Carl Lampert comenzó su labor como capellán en Dornbirn, donde su obra fue dedicada sobre todo a los jóvenes. En 1930 se trasladó a Roma, con el apoyo financiero del obispo Sigismund Waitz, con el fin de estudiar derecho canónico, ingresando al Pontificio Instituto Teutónico de Santa María Dell’Anima, donde permaneció hasta 1935, trabajó como secretario de la Rota Romana1. En 1935 obtuvo el título de abogado y también fue nombrado Monseñor.


El 1 de octubre de 1935, Lampert se incorporó a la diócesis de Innsbruck. Aquí, a petición de Obispo Waitz, debe supervisar la creación del tribunal de la iglesia, una tarea bastante administrativa. También fue capellán del Seminario de Innsbruck y en 1936 presidente de la editorial católica Tyrolesa. A mediados de los años 1930, Lampert era considerado un potencial obispo de Innsbruck, pero el Papa Pío XI decidió otra cosa y el 15 de octubre de 1938 seleccionó para ese cargo al joven sacerdote Paulus Rusch, quien era administrador apostólico de esa diócesis. El 15 de enero de 1939 Lampert fue nombrado provicario, por consiguiente era el representante de Rusch.


Franz Hofer, quien en la administración nazi tenía el título de Gauleiter o líder de la zona Tirol-Vorarlberg impuso, una política estricta en contra de las iglesias. Lampert sin embargo expresa su opinión en público en repetidas ocasiones. El Führer había indicado que los obispos no debían ser llevados a las cortes nazis, pero esa orden no protegía a Lampert, representante del obispo.


Hofer ordenó cerrar monasterios y arrestar a los religiosos, entre los sitios cerrados podemos destacar el Canisianum (seminario sacerdotal) en noviembre de 1938, y en los primeros días de marzo de 1940 el Monasterio de Adoración Perpetua de Innsbruck, ya que las monjas no aceptaban las órdenes dadas por los nazis. Hofer culpó de ello al Provicario Lampert y lo hizo arrestar el 4 de marzo de 1940. Después de diez días de detención en las celdas de la policía de Innsbruck-Adamgasse Lampert fue puesto en libertad.


El 23 de marzo del mismo año, Radio Vaticana, hace público un informe –en lengua alemana- sobre la situación de la Iglesia y la represión del régimen nazi en Innsbruck. El Provicario Lampert fue detenido nuevamente. Las autoridades nazis comienzan a ver en Lampert un espía de la Ciudad del Vaticano. Sin embargo, se encontró de nuevo liberado después de un tiempo relativamente corto. La siguiente vez Lampert no tendría tanta suerte.


En 1939 un párroco en Götzens, Otto Neururer, fue deportado a Dachau. Lampert intentó en vano que dejaran libre a Neururer, ya que aquel estaba mal de salud. El 30 de mayo de 1940 Neururer fue asesinado en el campo de concentración de Buchenwald. El régimen envió las cenizas de Neururer a Götzens con el fin de enterrarlos anónimamente. Pero Lampert publicó una nota necrológica en un periódico de la iglesia, en el que citaba el lugar en que Neururer había muerto, por violar las normas de confidencialidad, los nazis lo arrestaron de nuevo el 5 de julio de 1940.


Ahora era Carl Lampert quien era deportado a Dachau, era el 25 de agosto de 1940. El 1 de septiembre de 1940 fue trasladado al campo de concentración de Sachsenhausen cerca de Berlín. Allí fue asignado a la unidad disciplinaria, donde era sometido a trabajos forzados. Sin embargo, él se aferró a su fe, tal como lo demuestra el contacto que Lampert tuvo con Josef Steinkelderer (director de Caritas en Innsbruck), también encarcelado en Sachsenhausen, este le susurró a Lampert "Martyres sumus" (somos mártires), a lo que Lampert respondió "In Christi nomine pro ecclesi" (En el nombre de Cristo por la Iglesia).


Después de tres meses en Sachsenhausen Lampert fue llevado a Dachau el 15 de diciembre de 1940, donde permaneció durante ocho meses en prisión. El 1 de agosto de 1941 fue puesto en libertad, pero con la orden de alejarse de la zona de Tirol-Vorarlberg.


El 16 de Agosto de 1941 se trasladó a Stettin, donde ejerció como párroco en Carolusstift. También cooperó como capellán en los hospitales de Swinoujscie y Parchim .


Lo que Lampert no sabía era que la Gestapo había puesto a un espía a trabajar cerca de él, era el ingeniero Georg Hagen, quien aparentemente era un enemigo de los nazis y hombre profundamente religioso que buscaba mejorar su espiritualidad y aprender más sobre la Biblia, pero en realidad se trataba de un miembro de la Waffen-SS llamado Franz Pissaritsch, de manera subrepticia mantuvo conversaciones con Lampert intentando obtener alguna declaración contra el régimen nazi, lo que nunca consiguió, después de unos meses de espionaje sin obtener ninguna prueba concreta, Pissaritsch diseña una conspiración según la cual Carl Lampert tenía un transmisor enemigo con el cual había difundido información militar y favorecido actividades hostiles.


Esta acusación es la escusa para una ola de arrestos realizados el 4 de febrero de 1943, en total unos 40 sacerdotes y monjas fueron detenidos, entre ellos Carl Lampert. En los meses siguientes Lampert fue sometido a intensos interrogatorios y torturas.


Dos ejemplos tomados de las actas de Lampert:

Comisario Trettin , "Sr. Lampert, usted es un hombre sensible, saldrá de la Iglesia y del sacerdocio. Testifique para el Führer Adolf Hitler. Te daré un buen trabajo!".

Lampert : "Comisario, yo amo a mi iglesia. Sigo siendo fiel a mi Iglesia y al sacerdocio: ¡Estoy a favor de amar a Cristo y a su Iglesia!".

Pregunta : "¿Qué valoras más: el Evangelio o "Mi Lucha" de Hitler? ".

Lampert respuesta : "¡El Evangelio es la Palabra de Dios y predica el amor. El libro de Herr Hitler es obra del hombre, y predica el odio!".


El juicio contra Lampert y otros dos sacerdotes, Herbert Simoleit y Friedrich Lorenz, se realizó en diciembre de 1943 ante el Tribunal del Reich en Halle (Saale). Incluso en los tribunales Pissaritsch, el hombre de la SS, apareció bajo su nombre falso ingeniero Hagen, para confirmar sus declaraciones a la fiscalía.


Lampert fue declarado culpable, por primera vez, el 20 de Diciembre 1943. El proceso tuvo que repetirse por luchas internas en la función judicial, luchas que incluso llevaron a que el juez Wermer Leuben se suicidara luego de que declarara que "¡Su única tragedia es que son los sacerdotes católicos!"


El segundo juico se realizó el 8 de septiembre de 1944 y fue condenado a muerte junto a los dos citados sacerdotes.


El 13 de noviembre de 1944 se llevó a cabo la ejecución de Lampert mediante la guillotina, el reloj marcaba las 4 P.M., el P. Carl Lampert murió pronunciando los nombres de Jesús y de María.


La urna que contiene sus cenizas fue enterrada en el pabellón y después de la guerra, en 1948, fue trasladada a su ciudad natal.


NOTAS:


1 Rota Romana: Es el tribunal de apelación de la Santa Sede. Es el tribunal eclesiástico más alto de la Iglesia Católica después del Tribunal Supremo de la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.



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Por: . | Fuente: patria-nazarena.blogspot.com



Sacerdote y Mártir


Martirologio Romano: En diversos lugares de España, Beatos Jaime Puig Mirosa y 18 compañeros de la Congregación de los Hijos de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, además de Sebastián Lorens Telarroja, laico, asesinados por odio a la fe. ( 1936-1937)

Fecha de beatificación: 13 de octubre de 2013, durante el pontificado de S.S. Francisco.



Hijo de Víctor y de Gertrudis, era natural de Reus (Tarragona) y había nacido el 17 de junio de 1911. Tenía dos hermanos mayores y tres más pequeños. Su padre y su hermano Victorino murieron también víctimas de la persecución de 1936. Su hermana Josefa es religiosa claretiana. Fue alumno del colegio San Pedro Apóstol de Reus, desde 1919 aproximadamente hasta 1922.

A los once años, sintiéndose llamado a la vida religiosa y al sacerdocio, ingresó en el colegio Nazareno de Blanes. El 24 de septiembre de 1926 vistió el hábito religioso e inició el noviciado en el colegio Sagrada Familia de Les Corts, siendo maestro de novicios el padre Ramón Oromí. Profesó el 25 de septiembre de 1927. Cursó los estudios de filosofía y teología en el mismo escolasticado y realizó las prácticas de enseñanza en el colegio de Huérfanos de Sant Julià de Vilatorta y en el colegio Nazareno de Blanes, como viceprefecto de aspirantes. El día 20 de septiembre hizo los votos perpetuos en el escolasticado de Les Corts. Entre noviembre de 1929 y marzo de 1936 fue recibiendo las órdenes sucesivas hasta el sacerdocio, que tuvo lugar el día 7 de aquel último mes y año.


El padre Roberto era de estatura más bien alta y delgado. Era algo nervioso, usaba gafas y tenía buenas cualidades para la música y para la pintura. Era muy piadoso, formal y observante, más bien riguroso y ascético, aunque, quizás, demasiado seguro de sí mismo. Era una persona competente y responsable, siempre atento a la buena enseñanza acompañada del buen ejemplo. Cumplidor de sus obligaciones, destacaba por su porte grave, piadoso, agradable y con vivo interés en cumplir bien su oficio. Rezaba con piedad en todos los actos comunitarios y durante los pocos meses que pudo celebrar la santa misa lo hizo con mucha atención y devoción. Se le recuerda como un religioso ejemplar, jovial y alegre. De carácter bondadoso pero al mismo tiempo impregnado de cierta gravedad. Estaba muy preparado en general y, sobre todo, muy entregado y celoso de su misión pedagógica. El padre Roberto era uno de los destinados a la delegación argentina que debía embarcar el 21 de julio de 1936. Terminado el curso 1935-36 en el escolasticado de Les Corts y en vigilias de embarcar, fue por unos días a Reus para despedirse de sus familiares.


A mediados de noviembre de 1936, los milicianos acordonaron la manzana en la que vivía el padre Roberto y registraron piso por piso, entrando donde estaba hospedado y llevándose a todos los que vivían en la pensión, al propietario y a otros religiosos a la cárcel del castillo Fue asesinado en los alrededores del mismo, probablemente en la fosa de Santa Elena, el día 13 de noviembre de 1936. Contaba 25 años de edad y 9 de profesión religiosa. Sus restos mortales no fueron hallados pero en 1940 se inscribió su desaparición en el Juzgado n° 8 de Barcelona.


Integran el grupo:

(Nombre, Lugar y fecha del martirio)





01.- Jaime (Jaume) Puig Mirosa, Sacerdote- Blanes (Girona) el día 30 VII 1936;

02.- Sebastián Llorens Telarroja, Apóstol Laico- Blanes (Girona) el día 30 VII 1936;

03.- Narciso Sitjà Basté, Sacerdote- Barcelona el 9 VIII 1936;

04.- Juan Cuscó Oliver, Sacerdote- Lérida el 21 VIII 1936;

05.- Pedro Sadurní Raventós, Sacerdote- Lérida el 21 VIII 1936;

06.- Fermín Martorell Víes, Sacerdote- Vila-rodona, Tarragona, 25 VIII 1936;

07.- Francisco Llach Candell, Sacerdote- Vila-rodona, Tarragona, 25 VIII 1936;

08.- Eduardo Cabanach Majem, Sacerdote- Vila-rodona, Tarragona, 25 VIII 1936;

09.- Ramón Cabanach Majem, Sacerdote- Vila-rodona, Tarragona, 25 VIII 1936;

10.- Juan Franquesa Costa, Sacerdote- Cerveza, Lleida, 2 IX 1936;

11.- Segismundo Sagalés Vilà, Religioso Coadjutor- Múnter, Barcelona, 8 IX 1936;

12.- José Vila Barri, Sacerdote- Gurb de la Plana, Barcelona, 21 IX 1936;

13.- Pedro Verdaguer Saurina, Sacerdote- Barcelona, 15 X 1936;

14.- Roberto Montserrat Beliart, Sacerdote- Barcelona, 13 XI 1936;

15.- Antonio Mascaró Colomina, Religioso Escolar- Barcelona, 27 I 1937;

16.- Pedro Ruiz Ortega, Religioso Escolar- Barcelona, 4 IV 1937;

17.- Pedro Roca Toscas, Religioso Escolar- Barcelona, 4 IV 1937;

18.- Ramón Llach Candell, Sacerdote- Barcelona, 19 IV 1937;

19.- Jaime Llach Candell, Sacerdote- Barcelona, 19 IV 1937;

20.- Ramón Oromí Sullà, Sacerdote- Barcelona, 26 IV 1937.

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Por: . | Fuente: www2.ocarm.org



Fundadora del Instituto

de Nuestra Señora del Monte Carmelo


Nacida en desamor

Nace María Scrilli el 15 de mayo de 1825 en Montevarchi, ciudad del Gran Ducado de Toscana. Era la segunda niña que nacía en el hogar de los Scrilli-Checcucci; se esperaba fuera un varón y la desilusión fue grande. “Aquella misma mañana de domingo y muy temprano…a las pocas horas de haber nacido, fue llevada a la pila bautismal de forma privada con gran disgusto de mis padres por haber tenido una segunda hija”, cuenta ella misma. “Hasta la edad de cuatro años o poco más, me sentía rechazada por mi misma madre, razón por la cual caía en una profunda tristeza y era propensa al llanto; no siéndole de mucho agrado, procuraba alejarme de ella lo más que podía”. (El drama infantil estaba servido). Y continúa escribiendo: «Cuando apenas fui capaz de comprender el desamor que me tenía mi madre no tengo palabras para poder expresar la magnitud de esa espina que atravesaba mi corazón. Mi tormento no era causado por la envidia de ver a mi hermana tan delicadamente querida por mis padres, sino porque en el fondo también yo sentía la necesidad de verme amada».

Terribles palabras de esta muchacha que descifrarán en parte la vida y la obra de esta singular mujer. Sin embargo, lo que pudo haber sido un verdadero trauma para la chiquilla le sirvió para ir modelando su carácter sin guardar ninguna acritud; afortunadamente supo comprender a tiempo que la envidia es la que corroe el corazón y no el vacío por la ausencia del amor; a colmar esas ansias va a dedicar María Teresa toda su vida sin amargura, sin tan siquiera un mínimo resentimiento para con su propia madre. En María la Virgen encontrará la solución a su íntimo problema de afectividad: Ella será su auténtica Madre, la del Cielo, ya que teniéndola no la tenía en la tierra; una tiernísima devoción mariana brotará con fuerza y modelará aquel corazón hecho para entregarse a cuantos eran víctimas del desamor, a semejanza de María.


A los 21 años ingresa en Santa María de los Ángeles en Florencia, el monasterio de Sta. María Magdalena de Pazzis, pero no prospera en su propósito. De aquella experiencia carmelitana adquiere unos sólidos fundamentos, base de toda su espiritualidad para el futuro; en su diario escribe, por ejemplo: “Pureza, pureza de intención. Buscar en todo complacer a Dios, hacer bien a los demás (esto también en Dios), y la abnegación de uno mismo. Todo basta para hacer un santo”. La pureza de intención y el amor propio fueron los ejes centrales de la espiritualidad de la santa florentina. Este principio no es solamente una feliz coincidencia. Del Carmelo de Florencia sale con una clara decisión: será contemplativa, pero «contemplativa en acción». Y lo conseguirá, perdiéndose.


Por la cultura y la dignidad humana

Y es que desde 1849 aquella región toscana vive un virulento anticlericalismo originado por el liberalismo más radical entonces de moda; aquella sociedad yace bajo un ínfimo nivel de analfabetismo y de miseria, factores que de ordinario suelen ir juntos. María Scrilli piensa qué puede hacer para remediarlo y, consciente de que la incultura e ignorancia degrada especialmente a la mujer, comienza a impartir enseñanza en su propia casa de Montevarchi a un grupo de niñas que encontraba por la calle. “En 1849 el número de mis pequeñas alumnas había llegado a doce; las tenía gratuitamente, pero ellas correspondían con tantas demostraciones de agradecimiento, que no tenía más remedio que corresponderlas”, escribe. Pronto se le unen a esta labor otras compañeras. “Éramos Edvige Sacconi, Ersilia Betti, Teresa del Bigio y yo…Escribí algunas normas que nos regularan, pero regularmente lo hacía de palabra”. En 1854 nace el Pío Instituto de Pobres Hermanitas del Corazón de María aprobado por el obispo de Fiésole. En agosto de 1857, estando en el monasterio de Sta. María Magdalena de Pazzis, Pío IX la bendice: “…y puso su mano sobre mi cabeza, mientras que yo me incliné y le besé los pies”, escribe, interpretando aquel gesto como un signo aprobatorio.


En junio de 1859 las tropas piamontesas entran en Montevarchi y ocupan el convento de las religiosas y por un decreto del 30 de noviembre el Instituto es suprimido; toda la obra de M. Scrilli se viene abajo y las monjas han de marchar a casa secularizadas. María Teresa se refugia en Florencia desde donde trata de reconstruir su instituto, hasta que en 1878 el arzobispo Eugenio Cecconi les concede recomponer la comunidad, quedando restablecido en 1892. “El Instituto, sin duda, según el diseño de Dios, debía fundarse con lagrimas, con dolor y con los combates de la fundadora”. Algunas Hermanas abandonan la casa, otras fallecen y ninguna otra ingresa. La mejor colaboradora, Clementina Mosca, se marcha con las dominicas de clausura. Todo el proyecto de la Scrilli se derrumba. Pero su ánimo no decae. Sabe muy bien que si aquello es obra de Dios y María su Madre lo quiere, la obra saldrá adelante; es consciente de que ella, como grano de trigo, debe morir y desaparecer para que una nueva vida surja.


Y así acontece. María Teresa se ofrece como víctima por aquella obra de la Iglesia. Cae gravemente enferma y muere en el mayor de los desamparos; el panorama congregacional era desolador: una Hermana anciana, otra enferma prácticamente paralítica y una novicia. Era el 14 de noviembre de 1889. Tras la muerte de María Teresa se presagia la total extinción. Todo ha terminado. Pero, el grano de trigo no cae en tierra y muere… (Jn 12, 24). Y se produce el milagro. He aquí que inesperadamente vuelve Clementina Mosca (1862-1934), «el ángel enviado por Dios»; adopta el nombre de María de Jesús y recoge el precioso legado de María Teresa. «Bajo el dinámico liderazgo de esta segunda fundadora el Instituto cobró nueva vida, creció en miembros y multiplicó las fundaciones, ampliando el arco de la acción apostólica: enseñanza, cuidado de enfermos y otros trabajos de caridad. Elaboró Constituciones y logró que su congregación fuese reconocida de derecho diocesano por el Cardenal Mistrangelo en 1929; el mismo año el prior general Elías Magennis las afilió a la Orden ya con el definitivo nombre de Instituto de Nuestra Señora del Monte Carmelo.


Fue beatificada el 8 de octubre de 2006.



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Por: . | Fuente: ACIprensa.com | Asuncionistas.atspace.org


Martirologio Romano: En Sofía, ciudad de Bulgaria, beatos Kamen (Pedro) Vitchev, Pavel (Pablo, en el siglo José) Djidjov y Josaphat ( en el siglo Roberto) Chichkov, presbíteros de la Congregación de los Agustininos de la Asunción, que bajo un régimen hostil a Dios, acusados falsamente y encarcelados por ser cristianos, merecieron recibir por su muerte el premio prometido a los discípulos de Cristo (1952)


El domingo 26 de mayo de 2002, en la ciudad búlgara de Plovdiv, el Papa Juan Pablo II beatificó a tres religiosos asuncionistas búlgaros, mártires asesinados por el entonces régimen comunista en noviembre de 1952.

Los beatos son los Agustinos de la Asunción Kamen Vitchev (1893-1952), Pavel Djidjov (1919-1952) y Josaphat Chichkov (1884-1952) -el primero de rito oriental y los dos segundos de rito latino-, que serán los primeros beatos de esta congregación, fuertemente comprometida, desde su fundación hace 150 años, en el acercamiento con el Oriente cristiano.


Fue la segunda vez, después de Ucrania en junio de 2001, que Juan Pablo II beatifique fuera de Roma a mártires del comunismo.


Testimonio heroico


Los tres religiosos fueron fusilados el 11 de noviembre de 1952 en la prisión central de Sofía, junto a Mons. Eugenio Bossilkov, obispo de Nicopoli, beatificado en 1998. Durante su larga prisión, los cuatro clérigos fueron torturados, tuvieron que soportar malos tratos y, a pesar de retractarse de las confesiones que habían hecho por la fuerza, los cuatro fueron condenados a muerte el 3 de octubre como “espías del Vaticano” y “lacayos del imperialismo” en un proceso dirigido por Moscú contra la Iglesia.


Sus cuerpos, enterrados en una fosa común, nunca fueron hallados.


El proceso contra 40 sacerdotes, religiosos y laicos católicos búlgaros, entre los que se encontraban Mons. Bossilkov y los tres asuncionistas, fue abierto el 29 de septiembre de 1952 ante la Corte Suprema de Bulgaria, en Sofía.


Los inculpados, presos y maltratados durante varios meses, fueron objeto de un “Acto de acusación contra la Organización Católica de complot y espionaje en Bulgaria”. Se los acusó de haber “organizado y dirigido, desde el 9 de septiembre de 1944, una organización que tenía como finalidad invertir, minar y debilitar el poder democrático popular a través de un golpe de Estado, insurrección, motines, actos terroristas, crímenes e intervenciones armadas del extranjero”.


Además fueron declarados “miembros de una organización de espionaje y de complot en una serie de ciudades del país para preparar una guerra imperialista contra la URSS, Bulgaria y otros países de democracia popular”.


La sentencia, dictada el 3 de octubre de 1952, víspera del XIX Congreso del Partido Comunista Soviético en Moscú, declaraba a los tres religiosos “culpables de haber organizado y dirigido en Bulgaria, desde el 9 de septiembre de 1944 hasta el verano de 1952, una organización clandestina, una agencia de servicios secretos del Papa y de los imperialistas”, y los condenaba “a muerte por fusilamiento con privación de sus derechos, confiscándoles todos sus bienes en beneficio del Estado”.


Kamen VitchevKamen Vitchev (nacido en 1893), tal vez el más conocido de los tres, fue profesor, un erudito, y un líder. Cuando lo arrestaron en diciembre de 1951, era Vicario Provincial de los Asuncionistas de Bulgaria. Había sido profesor en el seminario asuncionista de Estambul y durante mucho más tiempo, en el colegio de San Agustín de Plovdiv . Era muy conocido en Bulgaria como experto profesor, predicador de la fe y muy activo en toda relación ecuménica entre las Iglesias. Escribía regularmente en la revista asuncionista de estudios teológios orientales "Ecos de Oriente", y fomentaba las buenas relaciones con el clero ortodoxo de Ploviv, al que acogía frecuentemente la comunidad. Sus artículos versaban sobre temas especializados de Derecho Canónico Ortodoxo, y también sobre acontecimientos destacables en las Iglesias católica y ortodoxa, o eran reflexiones sobre la vida del cristiano en el mundo. Es indudable que la difusión de su pensamiento sobre el valor de la visión cristiana de la vida frente a la que tenían las doctrinas ateas y materialistas dominantes no le granjeó el aprecio del régimen. Se hizo "culpable" de ser un distinguido intelectual y educador, y un apasionado de la causa de la unidad entre la Iglesia Oriental y la Iglesia Latina. Él mismo había sido ordenado sacerdote en el rito Bizantino.


Pavel DjidjovPavel Djidjov era el más joven de los tres (nacido en 1919). Buen atleta, hombre práctico, con estudios de Economía, se le confió la gestión financiera de la misión asuncionista de Bulgaria, pero volcó lo mejor de sus energías en la educación de la juventud. Durante sus años de profesor en la escuela asuncionista de Varna, en el Mar Negro, se hizo notar por su postura nada ambigua respecto del Partido en Bulgaria. Se hizo "culpable" de defender la libertad religiosa frente a un régimen totalitario; era muy querido de sus alumnos y firme en su lealtad hacia la Iglesia.


Josaphat ChichkovJosaphat Chichkov el de más edad de los tres (nacido en 1884), ha sido durante mucho tiempo profesor y educador de jóvenes aspirantes al sacerdocio. Era un hombre sencillo, especialmente eficaz con los alumnos que tenían dificultades; y un tecnófilo, que para su ministerio echaba mano de las herramientas "modernas" apenas se inventaban (máquinas de escribir de caracteres cirílicos, cámaras de cine y gramófonos). Acusado de espiar a favor del Vaticano y de las potencias occidentales, fue en realidad "culpable" de ser un buen educador y muy popular, y un pastor afectuoso.



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Nació en Tortosa, el 4 de Enero de 1874 y murió en Portichol de Tavernes de Valldigna, el 13 de Noviembre de1936.

Religiosa profesa de la Congregación de las Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas


Por muchos años formadora de las jóvenes generaciones de claretianas y educadora en Carcagente. Fundadora de la comunidad y colegio en Puerto de Sagunto, Sufrió la primera persecución el año 1931. Entregó la vida por Cristo y Su Evangelio ofreciéndola por la paz y reconciliación.


Ella es uno de los mártires de Valencia. Para ver más sobre los 233 mártires en España haz "click" AQUI



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Una tierra... una familia

"Existía una vez y sigue existiendo todavía, con una imagen nueva, un pueblo llamado Pozzaglia, en las colinas de Sabina... y había una casa bendecida, nido lleno de voces infantiles, entre las cuales la de Oliva, llamada más tarde Livia, y quien se llamará en la Vida Religiosa hermana Agustina... ".

La vida muy breve de la hermana Agustina, empieza y se desarrolla así: "simple, límpida, pura, amante... pero al final... dolorosa y trágica... o mejor... simbólica". Vida que inspiró a Pablo VI, el Papa que la Beatificó, palabras de extraodinaria poesía, para narrar el transcurso de su vida.


27 de marzo de 1864. Es en el pequeño pueblo de Pozzaglia a 800 metros de altitud en la linda zona geográfica que se extiende entre Rieti, Orvinio, Tivoli donde nace y es bautizada Livia; ¡la segunda de once hermanos! Sus padres, Francisco Pietrantoni y Catalina Costantini, pequeños agricultores trabajan sus tierras y otras alquiladas. La infancia y la juventud de Livia respiran los valores de la famiglia honesta, trabajadora, religiosa y en la casa bendecida "todos estaban pendientes de hacer el bien y de rezar a menudo...". Este período está marcado todo por la sabiduría del abuelo Domingo un verdadero ícono patriarcal.


A los 4 años, Livia recibe el sacramento de la Confirmación y alrededor de 1876 hace su Primera Comunión, con un conocimiento ciertamente extraordinario si la juzgamos por lo que fue su posterior vida de oración, generosidad y donación. Muy pronto, en la gran famiglia, donde todos parecían tener derecho a su tiempo y a su ayuda, aprende de su mamá Catalina las atenciones y los gestos maternales que emplea con dulzura a la vista de sus numerosos pequeños hermanos. Trabaja en los campos y cuida los animales, no conoce ni los juegos ni el colegio, al que ella va de una forma muy irregular, pero del que consigue obtener un provecho extraordinario, hasta el punto de merecer de sus compañeras el título de "profesora".


Trabajo... orgullo


A los 7 años y con otros niños empieza a trabajar, transportando miles de baldes de piedra y arena para la construcción de la ruta que va de Orvinio a Poggio Moiano. A los doce años, se va con otras jóvenes jornaleras que se dirigen a Tivoli, durante los meses del invierno para la recolección de aceitunas. Precozmente sabia. Livia asume la responsabilidad moral y religiosa de sus jóvenes compañeras, las sostiene en ese rudo trabajo, lejos de la familia y se enfrenta con fuerza y coraje a los "jefes" arrogantes y sin escrúpulos.


Vocación y desprendimiento


Livia es una joven agradable por su sabiduría, su sentido de ayuda al prójimo, su generosidad, su belleza... y varios jóvenes en el pueblo tienen puestos los ojos en ella. Sus miradas de admiración no pasan desapercibidas a su mamá Catalina que sueña con un buen partido para su hija. Pero, ¿qué piensa Livia? ¿Qué secreto guarda? ¿Por qué no elije? ¿ Por qué no se decide? "Livia... extremadamente audaz por la voz que le habla interiormente, la voz de su vocación, cede: Cristo será su amor, Cristo, su Esposo". Su búsqueda se orienta hacia una vida de sacrificio; a quién, en su familia o en el pueblo, quiere hacerla cambiar de opinión, definiéndola como un escape de la fatiga, Livia responde "quiero elegir una Congregación donde haya trabajo para el día y la noche" y todos están seguros de la autenticidad de estas palabras. En un primer viaje a Roma, acompañada por su tío Fray Mateo, vive una desilusión dolorosa: han rechazado acogerla.


Algunos meses después, por tanto, la Superiora General de las Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida Thouret, Madre Josefina Boquien, le hace saber que la espera en la Casa General, calle Santa María in Cosmedin. Livia comprende que esta vez el adiós es definitivo. Con emoción, se despide de todos los habitantes del pueblo, de todos los rincones de su pueblo, sus lugares de oración: la Parroquia, la Virgen de la Rifolta; abraza a sus familiares, recibe de rodillas la benedición del abuelo Domingo, "besa la puerta de su casa, hace el signo de la Cruz y se va corriendo".


Formación y servicio


23 marzo de 1886. Livia tenía 22 años, cuando se fue a Roma, vía S. Maria in Cosmedin. Algunos meses de postulantado y de noviciado son sufficientes para mostrar que la joven tiene la pasta de una hermana de la Caridad, es decir de una "sierva de los pobres" según la tradición de S. Vicente de Paúl y de Santa Juana Antida. Livia, in efecto, lleva al convento un potencial humano heredado de su familia particularmente sólido y que ofrece garantía. En ella la mujer y la religiosa están en perfecta armonía. Cuando toma el hábito religioso y se le da el nombre de hermana Agustina tiene el presentimiento que será ella quien encarne una santa con ese nombre: efectivamente no conoce ninguna santa Agustina.


Enviada al hospital Espíritu Santo, que tiene 700 años de gloriosa historia y definido como "el gimnasio de la caridad cristiana", tras las huellas de los santos que la han precedido, entre los cuales se encuentran Carlos Borromeo, José de Calasanz, Juán Bosco, Camilo de Lelis... la hermana Agustina aporta su contribución personal y en este lugar de sufrimiento expresa su caridad hasta el heroísmo.


Silencio, oración y bondad


El ambiente del hospital es hostil a la religión. La cuestión romana envenena los espíritus; los Padres Capuchinos son expulsados, se prohíbe el crucifijo y cualquier otro signo religioso. Quisieran también alejar a las Hermanas, pero tienen miedo de la reacción de la gente: les hacen la vida "imposible" y se les prohibe hablar de Dios; pero la hermana Agustina no tiene necesidad de su boca para "proclamar a Dios" y ninguna mordaza puede impedirle anunciar el Evangelio. Primero en el cuidado de los niños, y después de haberse contagiado mortalmente, de lo cual se recupera milagrosamente, en el cuidado de los tuberculosos, servicio de desesperación y de muerte, expresa siempre una devoción total y una atención extraordinaria a cada enfermo, sobre todo a los más difíciles, violentos y obscenos, como "Romanelli".


En secreto, en el pequeño rincón oculto donde ha encontrado un sitio para que la Virgen María siga en el hospital, ella le confía a sus enfermos y le promete vigilias más numerosas, sacrificios más grandes, para obtener la gracia de la conversión de los más obstinados. ¿Cuántas veces le ha presentado a José Romanelli? Es el peor de todos, el más vulgar y el más insolente sobre todo con la hermana Agustina, quien multiplica las atenciones con él y que con gran bondad, acoge a su madre ciega cuando viene a visitarlo. De él se puede esperar cualquier cosa, todos están hartos.


Cuando después de su enésima bravuconería hacia las mujeres en la lavandería, el Director lo expulsa del hospital, su rabia busca una víctima y la pobre Agustina es la elegida. "¡Te mataré con mis propias manos!", "¡Hermana Agustina, no tienes más de un mes de vida!", son las amenazas que le hace llegar varias veces por medio de cartas.


Romanelli no bromea, en efecto, y la hermana Agustina tampoco, no pone límites a su generosidad por el Señor... Está dispuesta a pagar con su propia vida el precio del amor, sin escapar, sin acusar. Cuando Romanelli la sorprende y la golpea cruelmente sin que ella pueda escapar, el 13 de noviembre de 1894, de sus labios no salen más que las invocaciones a la Virgen y las palabras de perdón.



Hermanos Franciscanos

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