07/16/19

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Por: . | Fuente: misa_tridentina.t35.com

Martirologio Romano: En Pavía, ciudad de la Liguria, Italia, san Ennodio, obispo, que compuso himnos en honor de los santos y de sus lugares de culto, y repartió generosamente sus bienes. ( 521)
Magno Félix Enodio pertenecía a una ilustre familia establecida en la Galia. Por una alusión suya, se puede deducir que nació en Arles; en todo caso, pasó sus primeros años en Italia y se educó en Milán, bajo la tutela de una tía.

Después de la muerte de ésta, el joven contrajo matrimonio, pero muy pronto se sintió llamado a las sagradas órdenes. Su esposa, mujer muy rica, que lo había sacado de la pobreza, accedió a la separación y ella misma ingresó en un convento. Enodio, que era ya un orador consumado, recibió la ordenación de diácono por parte de san Epifanio de Pavia y, desde entonces, se consagró al estudio de las ciencias sagradas y a la enseñanza.

Escribió por aquel tiempo una apología del papa san Símaco y del sínodo que había condenado el cisma de los partidarios de Lorenzo. «Dios -dice San Enodio- quiere ciertamente que los hombres juzguen a los hombres; pero se ha reservado para sí mismo el juicio del Pontífice de la Sede Suprema». Enodio fue elegido para pronunciar el panegírico del rey Teodorico, a quien sólo alabó por sus victorias y éxitos temporales. San Enodio escribió la vida de san Epifanio de Pavia, quien murió el año 496, y la de san Antonio de Lérins; dejó, además, otras obras en prosa y en verso. Fue uno de los últimos representantes de la antigua retórica: aunque sus escritos no carecen de valor histórico, tienden a la verbosidad, son ininteligibles por momentos y están llenos de los convencionalismos de la literatura mitológica de la Roma pagana. Según cuenta el propio autor, durante una violenta fiebre de la que los médicos le desahuciaron, recurrió al Médico Celestial, por la intercesión de su patrono, san Víctor de Milán y recobró la salud. Para perpetuar su testimonio de gratitud, escribió una obra titulada «Eucharisticón» («Acción de gracias»), en la que, imitando las Confesiones de san Agustín, cuenta brevemente su vida y, sobre todo, su propia conversión.

Hacia el año 514, san Enodio fue elegido obispo de Pavia y gobernó su diócesis con un celo y una autoridad dignos de un discípulo de san Epifanio. El papa san Hormisdas le envió dos veces a Constantinopla, donde el emperador Anastasio II estaba favoreciendo a los monofisitas. Ambas misiones fracasaron. Al fin de la segunda embajada, el santo se vio obligado a hacerse a la mar en un viejo navío destartalado, con grave peligro de naufragar, y con el veto para desembarcar en algún puerto del imperio de oriente. A pesar de todo, llegó sano y salvo a Italia y regresó a Pavia. La gloria de haber sufrido por la fe con celo y constancia, le espoleó aún más en el camino de la perfección. Así pues, se consagró a la conversión de las almas, al socorro de los pobres, a la construcción y ornamentación de las iglesias y a la composición de poemas religiosos sobre Nuestra Señora, sobre san Ambrosio y santa Eufemia, sobre los misterios de Pentecostés y la Ascensión, sobre un bautisterio adornado con las pinturas de los mártires cuyas reliquias se hallaban ahí, etc.

Otros de sus poemas son simplemente mitológicos, como por ejemplo, el de Pasifae y el toro. Alguien ha dicho a propósito de sus poemas que: «Enodio temía escribir con claridad para no caer en los lugares comunes». El santo compuso dos himnos que debían cantarse en el momento de encender el cirio pascual, en los que implora la protección divina contra los vientos, las tempestades y todas las amenazas del enemigo. Su muerte ocurrió el año 521, cuando tenía apenas cuarenta y ocho años de edad.

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23:28

Por: . | Fuente: santiebeati.it

Mártir

Martirologio Romano: En el monasterio de Winchelcumbe, en la región de Mercia, en Inglaterra, san Kenelmo, príncipe de este territorio, que, según la tradición, está considerado mártir. ( c.812)
Es muy lo difícil hacer emerger del olvido de la historia la figura de este santo mártir. Según una leyenda medieval, cuando Kenelmo tuvo 7 años murió su padre Kenulfo (Coenwulf), y el joven príncipe se convirtió así en el heredero los tronos de Mersia, Sussex, Wessex y de Anglia Oriental. Su hermana Quendreda (Cynefrith o Quoenthryth) pagó a su tutor, Asceberto, para que lo asesinase en los bosques de Clent y así ella pudría exigir su derecho al trono. Asceberto ejecutó el encargo. Más cuando el cuerpo sin vida fue descubierto y enterrado en Winchcombe en Glastonbury, numerosos prodigios comenzaron a suceder sobre su tumba.

En realidad este relato tiene mucho de ficción, ya que Kenelmo no murió cuando tenía apenas 7 años. Está comprobado que él vivió al menos hasta a su adolescencia y murió entre los años 812 y 821 durante una batalla. Su muerte ocurrió antes que la de su padre, por lo que nunca pudo ser heredero de su trono.

En el Edad Media Kenelmo fue muy venerado en Inglaterra como santo y mártir y todavía sus reliquias son objeto de veneración en Gloucester y Winchcombe, donde aquellas reposan. La iconografía suele representarlo como un joven príncipe que tiene en una mano una lámpara encendida, en otras imágenes se lo presente con una paloma que lleva una carta en el pico.

El nuevo Martirologio Romano lo recuerda como mártir cada 17 de julio, siguiendo una antigua tradición que lo señala como tal.

responsable de la traducción: Xavier Villalta


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Por: . | Fuente: santiebeati.it || christusrex.org

Peregrino

Martirologio Romano: En Stockerau, cerca de la ciudad de Viena, en Baviera, san Colmano, irlandés, que, al dirigirse como peregrino en nombre de Dios a Tierra Santa, fue tomado por un explorador enemigo, motivo por el cual le colgaron de un árbol y llegó así a la Jerusalén celestial. ( 1012).
A inicios del siglo XI, los pueblos de la Moravia y de la Bohemia, en Austria, estaban divididos por un odio implacable, se enfrentaban entre sí en una cruel guerra. Es en aquella época que Colmano, irlandés de nacimiento, llegó a la ciudad de Stockcraw, situada a unas 30 Km. de Viena, era un peregrino que se dirigía a Jerusalén en peregrinación. Como el llegaba desde un país enemigo lo tomaron por espía, y a pesar de que él clamaba su inocencia, lo arrestaron y lo ejecutaron colgándolo de un árbol seco. Lo curioso es que, según costumbre, el cuerpo se descolgaba al descomponerse, pero el de nuestro hombre, se balanceó durante 18 meses e hizo florecer el árbol, los habitantes del lugar entendieron este signo como una señal del Cielo de que había muerto injustamente; a esto se sumaron milagros obrados por el santo, y la veneración se extendió, desde el 13 de octubre del 1014 (inhumación de su cuerpo), por Austria, Hungría, el Tirol, Baviera y el Palatinado.

Según la tradición, el árbol donde fue colgado se conserva hasta hoy en el castillo de Kreuzenstein, también cerca de Viena, mientras que el cuerpo del santo reposa en Melk, en la tumba que hizo construir en su honor el margrave Enrique II.

En su honor fueron erigidas muchas capillas, especialmente en las zonas montañosas. Aun hoy es posible encontrar en los campos fuentes de agua dedicadas al santo.

En el culto popular (el Martirologio no lo califica con ese título) es indebidamente invocado como mártir, según cierta tendencia medieval a considerar martirio algunas muertes violentas seguidas de milagros. Su iconografía lo presenta con hábito de peregrino y una cuerda en la mano como evocación a su ahorcamiento.

Anterormente se lo recordaba el 13 de octubre.

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