10/29/13









Marcelo, Santo
Marcelo, Santo

Mártir

Octubre 30






Se conservan actas con bastantes rasgos de historicidad.


Marcelo es un Centurión que, según parece, pertenecía a la Legio VII Gemina y el lugar de los hechos bien pudo ser la ciudad de León.


Su proceso tuvo lugar en dos pasos: primero en España, ante el presidente o gobernador Fortunato (28 de Julio del 298) y en Tánger el definitivo, ante Aurelio Agricolano (30 de Octubre del mismo año).


Fortunato envió a Agricolano el siguiente texto causa del juicio contra Marcelo: "Manilio Fortunato a Agricolano, su señor, salud. En el felicísimo día en que en todo el orbe celebramos solemnemente el cumpleaños de nuestros señores augustos césares, señor Aurelio Agricolano, Marcelo, centurión ordinario, como si se hubiese vuelto loco, se quitó espontáneamente el cinto militar y arrojó la espada y el bastón de centurión delante de las tropas de nuestros señores".


Ante Fortunato, Marcelo explica su actitud diciendo que era cristiano y no podía militar en más ejército que en el de Jesucristo, hijo de Dios omnipotente.


Fortunato, ante un hecho de tanta gravedad, creyó necesario notificarlo a los emperadores y césares y enviar a Marcelo para que lo juzgase su superior, el viceprefecto Agricolano. En Tánger, y ante Agricolano, se lee a Marcelo el acta de acusación, que él confirma y acepta, por lo que es condenado a la decapitación.


La historia es así de escueta a la distancia de casi dieciocho siglos.


La leyenda -no necesariamente falsa- abunda en algunos detalles que, si bien no son necesarios para el esclarecimiento del hecho, sí lo explicita, o al menos lo sublima para estímulo de los cristianos. Así, se añade la puntualización de que se trataba de un acto oficial y solemne en que toda la tropa militar estaba dispuesta para ofrecer sacrificios a los dioses paganos e invocar su protección sobre el Emperador.


Los descreídos probablemente aseveren que un acto así es propio de un loco; sí, una locura. Perder la vida... por nada. Ya lo dijo también el jefe romano.


Los cobardes, con su ánimo pusilánime, probablemente afirmen que Marcelo hizo el tonto; en fin, que algunas veces, en situaciones delicadas, es preciso contemporizar cuando los tiempos vienen así, que hay que saber adaptarse y que... lo importante es creer en Dios.


Los fanáticos, dejándose llevar de la temeridad impulsiva que los caracteriza, quizá digan que un hombre con fe, en una situación como esa, debía haberse liado a sablazos con los jefes y con los demás soldados. Fue... un miserable blando.


La Iglesia ve en Marcelo... a un mártir.




Estaba un día enfermo y le llevó el enfermero la comida a la cama con un mandato de parte del Padre Superior: «que se coma todo el plato». Cuando regresa el enfermero, le encuentra deshaciendo el plato y comiéndolo pulverizado. El santo se impuso a sí mismo una obediencia ciega; se exigió a sí mismo tanto que uno de los padres le dijo un buen día «que obedecía a lo asno».

Nació en Segovia en el año 1533, segundo de los once hijos del matrimonio formado por Diego Rodríguez y María Gómez que vivían del comercio de paños.


Su niñez y juventud estuvieron ligadas a la Compañía de Jesús.


A la muerte de su padre se encarga de sacar adelante el negocio familiar, pero su incompetencia es notable para el negocio de los paños.


Contrae matrimonio con María Juárez con quien tiene dos hijos. Pero la mala fortuna parece que le persigue: muere uno de sus hijos y su mujer y el negocio va de mal en peor; luego fallece su otro hijo y su madre. Alonso se ha quedado solo.


Se produce entonces una crisis fuerte que resuelve con confesión general y con el deseo de comenzar una nueva vida tomando un impresionante ritmo interior de trato con Dios y que mantiene por seis años. Cede a sus hermanos sus bienes y marcha a Valencia en 1569 con el propósito de ingresar en la Compañía; pero no contaba con insalvables obstáculos: su edad, la falta de estudios y escasa salud.


Trabaja entonces en comercio y de ayo.


Por fin es admitido en el Colegio Monte Sión en el año 1571; desde el año 1572 ocupa el cargo de portero hasta el 1610 que hacen casi cuarenta años.


Es considerado en la Compañía como modelo para los hermanos legos por su ejercicio permanente para lograr auténtica familiaridad con Dios, por su obediencia absoluta y por su amor y deseo de tribulación.


Este humilde y santo portero fue durante su vida un foco radiante de espiritualidad de la que se beneficiaron tanto los superiores que le trataron como los novicios con los que tuvo contacto; un ejemplo representativo está en San Pedro Claver, el apóstol de los esclavos.


Con sus cartas ejerce un verdadero magisterio. Su lenguaje es sencillo y el popular de la época, pero logra páginas de singular belleza al tratar temas de mayor entusiasmo. La santidad que describe en sus escritos no es aprendida en los libros, es fruto de su experiencia espiritual.


Fue canonizado por el papa León XIII junto con san Pedro Claver.

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Bienvenida Bolani, Santa
Bienvenida Bolani, Santa

Virgen

Octubre 29




Etimológicamente significa “ acogedora”. Viene de la lengua latina.


Los cristianos que van tomando conciencia a fondo de su compromiso por el Evangelio, se sitúan en el corazón de la misma Iglesia, no para vanagloriarse de nada, sino para ofrecer la esencia de la vida creyente, amor.


Esta chica virgen nació en Cividale en 1225 y murió en la misma ciudad italiana en el 1292.

Entró muy joven el convento de las Terciarias Dominicas. La finalidad de su entrega total al Señor fue ofrecer amor a torrentes pasare lo que pasare.


Y bien pronto tuvo ocasión de manifestar este amor. Cuando más brillaba por sus virtudes y sus sacrificios, le vino una enfermedad por la cual perdió toda movilidad.


No obstante su fe inquebrantable en el Señor y su especial devoción a su fundador santo Domingo, logró milagrosamente la curación de su mal.


Concibió la idea de que lo quedara de vida, lo emplearía en la contemplación y en el sacrificio absoluto de sí misma.


Y nadie crea que los santos no sienten tentaciones. Sí, igual que todo ser humano.


Ella las tuvo abundantes. El diablo no la dejaba tranquila, pero al mismo tiempo gozaba de la bendición de Dios.


Se le apareció la Virgen varias veces. Las hermanas de la Orden y la gente del pueblo se quedaban encantadas al verla siempre feliz y sonriente. Era la admiración de todos.


A los 38 años murió. La sepultaron en la misma iglesia de los Dominicos.


Dad la fama de su santidad, Clemente XIII confirmó que se le diera culto.


¡Felicidades a quien lleve este nombre!




Etimológicamente significa “mensajero”. Viene de la lengua griega.

Hay creyente mediocres por cuya cara se refleja una gran tristeza. Y no debería ser así. Si se lo pensaran en serio, caerían en la cuenta de que no están muy cerca de Cristo.


Este joven sonriente porque centró su vida en Cristo y en los otros, se hizo capuchino para predicar el anuncio de la Buena Nueva a todos.


Nacido en 1669 en el seno de una familia pobre pero rica en virtudes y en dones religiosos, educaron muy bien a su hijo.


La historia de su vocación es muy curiosa. A los 18 años pidió entrar en los Capuchinos y le dieron el permiso.


Le acuciaban muchas dudas. Por eso tuvo que hacer la experiencia del noviciado dos veces. Dejó el hábito porque quería vivir en casa como sus hermanos y sus padres.


Sin embargo, su corazón joven estaba inquieto porque lo que Dios pensaba en sus designios sobre su persona eran distintos al resto de su familia.


Volvió a pedir su entrada en el convento por tercera vez. Como alguien que quería llegar cuanto antes a la santidad, pidió, tras sus estudios, ordenarse de sacerdote en la antigua catedral de Cassano Jonio, Italia.


Los superiores le dieron en seguida puestos de alta responsabilidad que desempeñó con eficacia y con acierto.


Tan bien dirigía a los hermanos en la Orden que todos el mundo el llamaba “El Angel de la paz”.


Pero la cualidad que más desarrolló fue . sin duda, la predicación. Llegó a ser el predicador y misionero más buscado en Italia del Sur.


Su vida fue una representación viva de Jesús. Sabía de memoria la Biblia.


El 30 de octubre de 1739 agotado de tanto trabajo apostólico, subió al cielo. Sus restos son objeto de mucha veneración.


¡Felicidades a quien lleve este nombre!



Nacido en Limerick, a los 21 años ingresó a la Orden Dominica, fue enviado a España donde recibe la orden sacerdotal.

Retornó a Irlanda, donde en 1647 es nombrado Opispo y se le designa para la sede de Emly, trabajó con empeño en favor de los afectados por la peste, pero, bajo el régimen de Oliver Cromwell, fue detenido por los soldados y conducido al patíbulo en odio a la fe católica (1651).


Juan Pablo II lo beatificó, juntamente con otros dieciséis mártires irlandeses, el 27 de septiembre de 1992.


Los otros beatificados fueron:

Patrick O’Healy, Obispo de Mayo, 31 agosto

Conn O’Rourke, Sacerdote de los Frailes Menores, 31 agosto

Matthew Lambert, Laico,

Robert Meyler, Laico,

Edward Cheevers, Laico,

Patrick Cavanagh, Laico,

Dermot O’Hurley, Obispo de Cashel

Margaret Ball nata Bermingham, Laica

Maurice Mac Kenraghty, Sacerdote de la diocesis de Limerick

Conor O’Devany, Obispo de Down y Connor

Patrick O’Loughran, Sacerdote de la diocesis de Armagh

Francis Taylor, Laico

Peter Higgins, Sacerdote dominico

Domingo Collins, Jesuita

John Kearney, Sacerdote de los Frailes Menores

William Tirry, Sacerdote agustino